El agua en Peraleda 3: ¡por fin en nuestros grifos!


 

Pasada la década de los cuarenta (1940-49), años de  posguerra, de carencias y penurias, nuestro Ayuntamiento presidido por Lucio García, (Alcalde, que nos dejara obras que aun hoy día admiramos), retoma el problema de abastecimiento del agua en 1955; y lo hace volviendo a tomar como punto de abastecimiento el Pozuelo en el arroyo Santa María (ya conocido como el pozo de la Bomba), a pesar de que ya se viera en el proyecto de 1929 que este manantial no era suficiente para abastecer al pueblo .

Este proyecto se encarga al Ingeniero Industrial D. José Ignacio Mirabet Matheu, quien teniendo en cuenta el escaso aforo que dio el antiguo proyecto del año 1929 propone una excavación  hasta los 45m. de profundidad, perforando la roca granítica,  en lugar de los 19 m. que tiene actualmente. Añade este proyecto la  excavación de cuatro galerías  en forma de aspa que amplíen la captación de aguas, dos de 2 m. de longitud y las otras dos de 5 m.

Este proyecto no contempla red de distribución, solo llevar el agua a las siete fuentes (recordar que el antiguo proyecto de 1929 solo llevaba cuatro fuentes) situadas la 1ª fuente en la plazuela del Corral de Concejo (hoy Plaza de la Constitución), la 2ª en la Plaza Mayor, (hoy Plaza de España), la 3ª en la C/ Comercio (hoy C/ Ébora la Carpetana) , la 4ª  en la C/ Peligros, la 5ª C/ Veracruz, la 6ª en la Plaza del Cristo y la 7ª en la Plaza del Rollo.

En 1955 este nuevo proyecto, al ser presentado a la Diputación, ésta no lo aprueba a la vez que señala  rectificaciones  que debieran hacerse  y manda se  redacte un nuevo proyecto que tenga en cuenta las indicaciones sugeridas.

Corregido este nuevo proyecto, el Sr. Alcalde se lo presenta al Ayuntamiento en sesión extraordinaria del 22 de diciembre de 1955. El ayuntamiento  lo aprueba y acuerda se remita a la Excma. Diputación, cosa que se hace.

Visto el BOE nº 289 de fecha 15 de octubre de 1956, en el que se da luz verde a las obras de captación de aguas, el Ayuntamiento se pone al habla con D. José Ignacio Mirabet, autor del proyecto, que se compromete a ejecutar las obras  con sujeción estricta al proyecto en 1.423.459,62 pts.

El Sr. Alcalde inicia contactos para la financiación de la obra. Acogiéndose a la Ley vigente sobre obras de interés local se acude al Instituto Nacional de Colonización  del que se solicita una subvención  del 20% del total del Presupuesto de la obra. La subvención que se pide  a fondo perdido asciende a 299.424,03 Pts. y a la vez  se pide un anticipo del 20% por la misma cantidad ( o sea  otras 299.424,03 Pts.) sin interés, reintegrable y que el Ayuntamiento se compromete a devolver en el plazo y forma que el Instituto  señalare.

En Diciembre se saca a concurso público la obra. Hay un único participante, D. Gerardo Sánchez González, que representa a la empresa “Promoción de obras públicas y contratas” con sede en Barcelona por lo que se le adjudica la obra.

Una vez comenzada las obras y  pasados unos meses, el Ayuntamiento se entera de que las obras se han paralizado, por lo que se cita al Contratista para que comparezca ante el Ayuntamiento, cosa que hace el 9 de Junio de 1957. El ayuntamiento le recuerda que las obras deben estar terminadas antes del siguiente Diciembre, pues el compromiso adquirido era de terminar las obras en el plazo de un año a partir de la fecha de adjudicación de la misma.

El 25 de noviembre de 1957 un año después de que se solicitara la ayuda al Instituto N. de C., el Sr. Alcalde D. Lucio García informa al Ayuntamiento de que les ha sido concedida por el citado organismo la cantidad de 119.768 Pts. para las obras de captación de aguas. De esta cantidad, la mitad, 59.884 pts., a fondo perdido y la otra mitad  en concepto de anticipo, sin interés alguno y reintegrable en anualidades cuyo vencimiento recaerá en 18 de Diciembre de los años de 1962 al 1971, ambos inclusive. El ayuntamiento se felicita por ello y acepta los plazos señalados para la devolución.

Terminada las obras en 1958, la Comisión provincial de Servicios Técnicos  de la Diputación provincial realiza el aforo de las aguas captadas obteniendo un caudal de litro y medio por segundo, caudal inferior al necesitado según baremo  que maneja la Diputación. Bien es verdad que según el mismo encargado de las obras este caudal era más que suficiente para las necesidades del pueblo y que el caudal que la Diputación exigía estaba pensado para las capitales en las que las gentes tenían cuarto de baño, se duchaban todos los días, había piscinas, cosa que en los pueblos no había, según  comentarios que hiciera a mi padre en las charlas que acostumbraban a  tener una vez  terminada la jornada laboral.  Me esforcé varias veces en hacer ver a mi padre que ese señor no pensaba en  el posible aumento de la población, ni que al tener agua en el domicilio el  consumo de agua aumenta de una manera considerable, cosa que sí tenían los técnicos de la Diputación en cuenta.

Ante esta nueva decepción, el Ayuntamiento no se amilana y con un tesón propio de los aragoneses, sigue insistiendo ante la Dirección General de Obras Hidráulicas en la necesidad de  dotar de abastecimiento de agua  a Peraleda. Esta vez se piensa en la construcción de un pequeño embalse en el mismo Arroyo de Santa María.

Tal vez alguien recordó que allá por los años de 1920 Navalmoral de la Mata quiso hacer lo mismo para abastecer de agua a su población; para ello proyectó un embalse en Peraleda, en la zona de Los Molinos. A este proyecto se opuso  el Ayuntamiento, cuyo Alcalde era D. Antero Rodríguez, alegando que Peraleda en verano necesitaba el agua del arroyo por ser el único sitio de que disponía como lavadero, y que dado que el estiaje del arroyo era considerable, si construía el embalse el arroyo dejaría de correr en verano.

No debió parecerle a la Confederación Hidrográfica factible este proyecto. Tal vez por considerar que  algunos veranos el arroyo se secaba del todo.

El nuevo Alcalde,  D. Andrés Gómez visita al Presidente de la Diputación Provincial pidiendo se interese por el Abastecimiento, cosa que promete hará.

Mientras tanto, La Diputación envía a Peraleda una cisterna para que pueda abastecer al pueblo. Esta cisterna cogerá el agua del pozo La Bomba y la repartirá por las calles del pueblo. Los vecinos deberán pagar al funcionario municipal, Saturnino Jiménez Alarza, quien antaño fuera el recaudador de impuestos municipales, un módico precio por cada cántaro que llenen.  Este nuevo método de abastecimiento permite a los vecinos el no tener que desplazarse a los pozos  a buscar el agua.

Pero el Ayuntamiento no considera este modo de abastecerse el más adecuado a estos tiempos y por ello sigue insistiendo.

Río Tajo

Esta vez se embarcará en un nuevo proyecto en el que se piensa coger el agua del río Tajo, y en sesión celebrada por el Ayuntamiento el 11 de febrero de este año de 1961 se acuerda que visite el Sr. Alcalde al  Ingeniero Jefe de la Confederación Hidrográfica del Tajo para reiterar ante él  la necesidad que tiene el pueblo de  un abastecimiento de agua y  le pida sea este organismo el que redacte este nuevo  proyecto  así como el presupuesto del mismo.

Hasta el 14 de julio de 1964, tres años después de la visita de nuestro Alcalde  a la Confederación H. del Tajo –vemos que es verdad el dicho que se dice de que las cosas de palacio van despacio– no se recibe en nuestro Ayuntamiento oficio del Sr. Ingeniero Jefe de de la C.H. del Tajo, D. Enrique de Castro, que manda se tomen muestras del centro del río para que se analice la potabilidad de sus aguas.

Llega este oficio cuando ya está embalsado el pantano de Valdecañas. No sabemos el resultado de este análisis, aunque suponemos que sería sin duda alguna negativo, al recoger este embalse las aguas residuales de Madrid, Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina.

No debió ver claro esta solución la Diputación Provincial que rechaza el proyecto.

El ayuntamiento sigue buscando solución para este problema y esta vez se piensa en un manantial en el término de Castañar de Ibor al sitio de  ¿Gualipezano o Gualijeño? (no aparece muy legible esta palabra). Para ello se encarga al Ingeniero D. Luis Canalejo Sánchez   que  realice el aforo del mismo y si le considera suficiente  para las necesidades de Peraleda   inicie la redacción del proyecto, cosa que hace al considerar suficiente el aforo que da el manantial.

El Ayuntamiento en sesión celebrada el 26 de septiembre de 1966 acuerda que  una Comisión formada por el Alcalde D. Andrés Gómez, el Teniente Alcalde D. David Rufo, el Concejal D. Emilio Martín y el Secretario D. Manuel Correas visite al Gobernador Civil para presentarle el proyecto.

El Sr. Gobernador dice que este proyecto lo ve  “hacedero“ y que es más económico que el proyecto del embalse en el arroyo Santa María, por lo que dice que se haga, siempre que el Ayuntamiento esté dispuesto a pagar el 25% del presupuesto.

¿Por qué no se llevó a cabo este proyecto? Tal vez porque ante los acontecimientos que a continuación narraré, el Ayuntamiento vio la posibilidad de que el abastecimiento podría salir gratis al pueblo, como al final ocurrió.

El pantano llenándose y cubriendo las vegas

A la vez que el Ayuntamiento está embarcado en el proyecto del abastecimiento de agua se embarca en uno nuevo, y es que se le deje  coger agua del Embalse de Valdecañas, para regar parte de su término municipal, como compensación a que quedaran inundadas las fértiles vegas de La Monja, El Guadalperal y la Vega de Alarza, que daban trabajo a gran parte de  los vecinos de Peraleda, que ahora  quedan  condenados a abandonar el pueblo .  (Tal vez algún día cuente los avatares  que pasó el Ayuntamiento para conseguir esto).

En 1973 se consiguió la autorización para poder regar 1400 Ha. de nuestro Término Municipal en 1973, de cuya transformación se encargaría el Instituto nacional de Colonización. Este procedió a expropiar ciertos terrenos  para  colocar en ellos a un total de  49  colonos.

El instituto de Colonización pensó en construir un poblado en el llamado Cerro de las Harinas. El Ayuntamiento se opuso a la construcción de este poblado, a pocos metros del pueblo, dado que Peraleda se estaba quedando vacía y que si se colocaba a los nuevos colonos, todos vecinos de Peraleda, en este  nuevo poblado, Peraleda se convertiría en un pueblo fantasma.

El l Instituto de Colonización empezó  varias perforaciones buscando agua para abastecer a este nuevo poblado. Tras varios intentos  fallidos y cuando ya  estaban dispuestos a aceptar que no encontrarían agua en estos parajes, quiso la suerte que en el último intento ( ya habían llamado al transporte que debía llevarse la perforadora al día siguiente) encontraran agua a 203 m. de profundidad y a unos 2 Km. del pueblo, al sitio de “La Cascarrona “ y que ésta aflorase  a la superficie. Habían dado con un pozo artesiano. Esto ocurría en agosto de 1970.

El Ayuntamiento, por entonces presidido por D. Andrés Gómez, siguió batallando para que no se levantase el nuevo poblado  y  consiguió que el Jefe de la Zona Centro de Colonización, Sr. Cánovas, acompañado de personal de su oficina visitara Peraleda  y comprobara cómo se iba despoblando; había calles  más parecidas a un prado, tal era la cantidad de hierba que había en ellas, que ponían de manifiesto que no habitaba nadie en aquella calle. Aunque el ingeniero Jefe de la Delegación de Talavera de la Reina, D. Isaac Castaño Pedrero, era partidario de la creación del poblado, el Sr. Cánovas  manifestó que  informaría a la Jerarquía del Instituto, quienes en último caso decidirían sobre la creación o no del poblado. No sabemos  qué informe elevó a la Dirección General del Instituto, sí sabemos que ésta decidió la no construcción del poblado.

Una vez conseguido el que no se hiciese el poblado, el Ayuntamiento creyó ver aquí la posibilidad tantas veces buscada de conseguir el tan deseado abastecimiento de agua a la localidad. Pensando que si ya no se hacía el poblado el Instituto debería dar al nuevo manantial otra utilidad, gestionó ante el Instituto para que  éste se encargare del abastecimiento y distribución del agua en  el pueblo, ya que en él iban a vivir los futuros colonos.

Nuevo jarro de agua fría. El Instituto manifestó que la Ley les prohibía hacerlo, pues solo tenían jurisdicción en  los poblado nuevos  levantados por el  Instituto; lo más que podrían hacer esra  venderles  el Pozo, a  lo que el Ayuntamiento alegó que no tenía dinero para ello .

Tras varias gestiones se consiguió que llevarían el agua hasta el depósito existente desde el fallido intento de abastecimiento de 1929, en el sitio de San Vicente, y que harían una fuente a la entrada del pueblo. Esta fuente se  construyó en la Glorieta de Franco (aun podemos verla aunque  inutilizada, en la hoy plaza de los Caños) y se inauguró en 1971 con asistencia del  Director General del Instituto D. Federico Muñoz Durán.

En verano de 1971 se produce un hecho que tendrá consecuencias muy positivas para que de una vez por todas quede resuelto  para siempre  el problema del abastecimiento del agua a Peraleda.

No creo que ningún peraleo leyese el  BOE el 21 de julio de este año de 1971, y suponiendo que lo hiciera se le ocurriera no pensaría que la Ley 35/1971, que se publicaba en él, tendría consecuencias muy positivas para Peraleda, ya que en ella no aparecía el nombre del pueblo  en ninguno de sus artículos.

En esta Ley se creaba un nuevo organismo, el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (se le conocerá más tarde como el IRYDA). Esta nueva Ley pretende  ordenar y sistematizar en un único texto legal las numerosas leyes relativas a las estructuras agrarias. Este nuevo organismo, el IRYDA, asumirá por tanto  las funciones que hasta ahora ejercían varios organismos; entre ellas las realizadas por el Instituto Nacional de Colonización,  el Servicio Nacional de Concentración parcelaria y de Ordenación rural.

Se nombró Ingeniero Jefe de este nuevo Organismo en la provincia a D. Felipe Camisón Asensio, que había sido hasta ahora Presidente de la Diputación Provincial y que conocía muy bien los intentos que realizaba nuestro Ayuntamiento para resolver el problema de abastecimiento; tantas habían sido las veces que había  recibido  a nuestro Alcalde. Como este nuevo organismo (el IRYDA) sí puede encargarse del desarrollo agrario, Peraleda, pueblo agrario y rural se acogerá a su patrocinio.

El IRYDA a la vez que se encargará de llevar el agua a sus campos, la llevará también a nuestros hogares.

El suministro del agua potable lo hará desde el pozo de la  Cascarrona que  perforara el Instituto  Nacional de Colonización, construirá un nuevo Depósito al lado del antiguo, pero de mayor altura a fin de que el agua pueda llegar al sitio del Rollo y Caenas, a donde el  agua con el depósito viejo no llegaba; se  encargará  de la pavimentación de calles, aprovechando que hubo que levantar el empedrado de las mismas para llevar a cabo la distribución del agua y alcantarillado.

Entre el 1971 y  1981 el IRIDA va completando estas obras. No he encontrado en el archivo municipal los proyectos relativos a ellas, tal vez porque tanto los proyectos, como la ejecución y el pago de todas ellas corrió a cargo del citado Organismo.

Sólo he encontrado datos relativos a la finalización de la pavimentación de las calles, cuyo 30% que faltaba por terminar costaron 10.547.000 Pts. Así mismo el presupuesto para la depuración de aguas residuales  se elevó a 10.000.000 Pts.

También se realizaron reformas en la Casa consistorial cuyo presupuesto fue de 8.000.000 Pts, financiadas por el IRYDA y la Diputación Provincial.

Si a estas cantidades añadimos las invertidas en el regadío, no tenemos más remedio que afirmar  que con el agua que llegó a nuestros grifos, llegó una riada de dinero a nuestro pueblo, en el que por cierto no encuentro ni una sola calle, ni una sola plaza dedicada al IRYDA que tanto hizo por nuestra Peraleda.

Peraleda  Marzo  2017

Eusebio Castaño

3 comentarios en “El agua en Peraleda 3: ¡por fin en nuestros grifos!

  1. Muy Eusebio, sigues en una línea divulgativa de la historia reciente de nuestro pueblo muy interesante y debidamente documentada.
    ¡¡¡Enhorabuena¡¡¡ y adelante.
    Francisco Fernández de la Llave. Geólogo. Ministerio de Fomento

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  2. Recuerdo aún perfectamente lo que supuso el tener agua con sólo abrir el grifo. Y eso que en mi casa el agua sólo llegaba cuando el depósito viejo estaba lleno hasta arriba -vivíamos en la zona del Rollo- y con tan poca presión que no era suficiente para hacer que el calentador arrancase hasta que se construyó el depósito nuevo.
    No estaría de más, como bien propone don Eusebio, dedicar aunque no fuese más que un mínimo homenaje en forma de placa, calle o plaza a aquellos que tanto bien hicieron por Peraleda.
    Y como siempre, mi agradecimiento, mi respeto y mi cariño a quien fue mi maestro -y de otros muchos peraleos- por mostrarnos un poco de nuestras raíces y nuestra pequeña historia.

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