Historia de Peraleda

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Peraleda de la Mata es un pueblo de Cáceres que hoy se alza sobre las suaves lomas que conforman el cerro de La Cruz y el del barrio de El Rollo (aunque en tiempos antiguos se acurrucaba agazapado entre ambos), junto a las tajadas del río Tajo, hoy embalsado en el pantano de Valdecañas. Se encuentra limítrofe con la provincia de Toledo y es la puerta de entrada a Extremadura por la A5 de no ser por una lengua de escasos metros de ancho que la lejana Talayuela interpone caprichosamente. Antaño fue el principal de entre los pueblos que formaban parte de la mancomunidad, como diríamos hoy, denominada Campana de la Mata. En el siglo XIX perdió el protagonismo en favor de su vecina Navalmoral de la Mata. En el siglo XX, tras el enorme desastre económico y demográfico que supuso la inundación de sus tierras más fértiles por el pantano, ha logrado con éxito recuperarse y mantener una población de unos 1500 habitantes, con perspectivas estables.

Nota: la historia que vamos aquí a presentar es una historia provisional basada en los datos que tenemos en la actualidad. A medida que vamos consiguiendo más datos, confirmando unas teorías, derrumbando otras y creando algunas nuevas, el relato aquí contado irá también cambiando. De hecho ya lo hemos modificado varias veces y cada vez vamos logrando un poco más de precisión.

PREHISTORIA

hachas del neolíticoSon numerosos los restos del Neolítico encontrados en los alrededores de Peraleda. Una enorme cantidad de hachas y utensilios de piedra han sido hallados en la finca de las Coscojas y entre el Camino de la Copa y Guadalperal, los cuales se encuentran hoy diseminados por muchos museos y colecciones particulares, entre ellos Plasencia, Alba de Tormes, Cáceres, Madrid y Berlín. La mayoría son ejemplares de mucha calidad. Desafortunadamente (y vergonzosamente) en Peraleda no guardamos ninguno.

Dolmen de GuadalperalPero los restos sin duda más destacados son el monumento megalítico llamado el Dolmen de Guadalperal o más popularmente “El Tesoro de Guadalperal”. Se trata de una agrupación de dólmenes más o menos circular, hoy sumergidos bajo el pantano ante el desinterés de las autoridades, aunque queda al descubierto en épocas bajas del nivel del agua. El Dolmen fue descubierto entre los años 1925 y 1927, por el alemán H. Obermaier en una de las temporadas que pasaba en la finca como invitado del Duque de Peñaranda. Y decimos bien “descubierto”, porque aunque la gente de Peraleda sabía perfectamente que allí se encontraban esas piedras, el alemán fue el primero en darse cuenta de que eso no sólo serán “piedras” curiosas, sino algo más.

Es curioso cómo la tradición puede mantener el recuerdo de las cosas durante siglos, pues en ese lugar conocido siempre como “El Tesoro”, los arqueólogos alemanes encontraron bajo el centro un verdadero tesoro de joyas neolíticas que serían el ajuar de un importante enterramiento. Como no es difícil suponer, hoy en día ese tesoro se guarda en un museo de Berlín. Pero que nadie se queje, ni las autoridades de antes ni las de ahora han mostrado ningún interés por el monumento megalítico que hoy se degrada bajo las aguas.

Localización de Peraleda de la Mata

Situación de Peraleda dentro de la provincia de Cáceres.

¿POR QUÉ EN ESTE LUGAR?

Peraleda nació en un cruce de caminos y desde su origen toda su historia ha estado ligada a este fenómeno y marcada por él, tanto para bien como para mal. A primera vista hoy parece extraña su situación, pues al estar situada justo sobre la línea divisoria entre las cuencas del Tajo y del Tiétar, no es fácil encontrar pozos potables ni pueden pasar por aquí arroyos, lo que hace la vida cotidiana complicada. Pero es que precisamente el hecho de no tener agua es lo que daba al lugar su condición estratégica. Entre el Sistema Central y los Montes de Toledo, la línea divisoria de las cuencas es el único corredor seco que podemos encontrar. En una época en la que no había puentes, los ríos debían cruzarse con barcas y los arroyos, según su tamaño, podían suponer desde una molestia hasta un peligro, sobre todo en época de lluvias. Por eso una zona como la nuestra, sin corrientes de agua y relativamente llana, era el lugar más natural para pasar un camino. Esto convirtió a nuestras lomas en el paso ideal para las comunicaciones entre el centro de la península y el Atlántico.

Esquema cuencas fluviales

Pero esta situación, común a toda la línea divisoria, no habría sido tan estratégica de no juntarse, además, con otra vía natural de comunicación, esta vez norte-sur. El río Tajo va encajonado en casi todo su recorrido, añadiendo a la propia barrera de las aguas la de las abruptas pendientes de sus orillas. Funciona de manera parecida a como lo hace el foso de un castillo medieval y por tanto suponía antiguamente una barrera casi insalvable entre el norte y el sur del occidente peninsular.  No obstante hay varios puntos en su recorrido (distantes entre sí unos 30 kms) en donde cruzar el río es más sencillo porque el río se “desencajona” o porque sus orillas se estrechan tanto que el tramo a cruzar es muy pequeño, como ocurre con el llamado “Salto del Gitano” en Monfragüe o el vado de Almaraz, en donde Carlos V mandó construir un puente (antes se cruzaba con barcas). Pero en realidad esos sitios deberían llamarse “pasos”, y al ser allí el cauce del río más estrecho también es más profundo y sus corrientes más peligrosas, lugares perfectos para construir un puente pero no tanto para cruzarlo sin él. Lo que propiamente podemos llamar “vado” (o sea, pasos con poca profundidad) es lo contrario a eso, son puntos en los que el río se “desencajona”, formando pendientes suaves al tiempo que el cauce se ensancha y por tanto pasa más lento y es menos profundo. Uno de esos pocos puntos está precisamente al sur de nuestro pueblo: el Vado de Alarza, que desde la antigüedad fue un punto clave de comunicaciones.

Vado de Alarza en 1956.jpg

La zona más clara marca las tierras hoy sumergidas por el pantano.

El Vado de Alarza en Peraleda y el de Azután en el actual Puente del Arzobispo eran sitios donde en la época seca se podía “vadear” el río, o sea, cruzarlo andando o a caballo sin miedo a que la corriente te arrastrara. En época de lluvias, no obstante, el río bajaba crecido y era necesario cruzarlo en barca. Cuando ya en tiempos recientes se construyó el puente viejo de Bohonal a Peraleda (un poco más arriba que el actual), los talaverinos que iban a Navalmoral a vender sus productos preferían cruzar el vado en barca y atravesar Peraleda antes que tener que dar el gran rodeo de bajar hasta el puente, lo que demuestra que el paso por el vado era el paso natural para un carril de comunicaciones que antiguamente no pasaba, como hoy, por Bohonal, sino por Talaverilla.

Al ser este uno de los pocos pasos obligados entre el norte y el sur, resulta lógico que allí hubiera desde tiempos prehistóricos un asentamiento humano que prosperó grandemente debido a su situación estratégica. Con los celtas era ya una de las ciudades más importantes de la región. Los romanos la llamaron Augustóbriga, y nosotros Talaverilla. Bajo los romanos se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Lusitania. Pero su posición estratégica, que la permitía florecer en épocas de paz, era también un gran problema en tiempos de guerra, pues los ejércitos tenían que atravesar el vado cada vez que subían o bajaban. Por eso Augustóbriga, si es que acaso sobrevivió a la invasión árabe, ciertamente no logró sobrevivir a los largos siglos en que toda la zona entre Gredos y el Tajo fue “tierra de nadie”, con continuos ataques desde la zona musulmana a la cristiana y viceversa (a menudo cruzando justo por aquí). Finalmente la población de la zona tuvo que refugiarse en la cercana fortaleza de Alija y sólo en el siglo XV, cuando la amenaza árabe desapareció del todo, los habitantes de Alija se asentaron de nuevo en aquel extraño lugar amurallado y lleno de imponentes ruinas antiguas, al que por ello llamaron Talavera la Vieja (que desde entonces fue siempre su nombre oficial). Y se asentaron allí, una vez más, porque era muy cómodo y práctico vivir justo en el punto en el que había que cruzar el Tajo.

Anibal Barca

Por todo esto no sorprende nada que el historiador Eduardo Sánchez Moreno, al intentar reconstruir la ruta que usó el famoso general cartaginés Aníbal Barca para subir al norte a atacar a Helmántica (Salamanca), considere casi seguro que utilizó uno de estos tres vados: Alconétar, Alarza o Azután. Por lo tanto, es posible que los imponentes ejércitos de Aníbal y sus elefantes patearan el camino de Peraleda en busca del Puerto del Pico o el Puerto de Vallejera, junto a Béjar.

Si estratégica era la orilla sur del vado, igual de estratégica sería su orilla norte, o más aún, pues en esa orilla (la nuestra) se encontraba una zona húmeda de tierra muy fértil formando una vega (una de las poquísimas que hay a la orilla del Tajo en todo su recorrido). Era la famosa Vega de Alarza, llamada entre nosotros “la Vega Alarza” (hoy bajo el agua del pantano igual que Talaverilla). Pero Peraleda no nace junto a este importante vado (aunque sí a su sombra), sino un poco más al norte, alejada del río, del agua y de las tierras fértiles, y a cambio se asienta justo en el punto en el que esa ruta norte-sur corta el corredor este-oeste, o sea, en un cruce de caminos, lo que favorece el comercio y los servicios por encontrarse con el doble de clientela y el doble de salidas (que se lo pregunten si no a la Navalmoral actual).

LA DOBLE RUTA HORIZONTAL

Un detalle importante a tener en cuenta en este cruce de caminos es la doble ruta horizontal. Desde antiguo, las vías de comunicación que vienen del centro pasan más o menos siguiendo las faldas de los Montes de Toledo, pero al llegar a nuestra zona hay dos posibilidades, ambas con sus pros y sus contras:

RUTA A- Calzada de Oropesa – Peraleda – Valdehúncar – Belvís – Almaraz: Todos estos pueblos tienen en común que están situados en la línea divisoria de aguas. Su ventaja es que no hay que atravesar arroyos ni torrenteras, lo que hace el tránsito más cómodo y seguro y también evita que los caminos se deterioren fácilmente. Además, este camino es el más corto y más recto. ¿Inconvenientes? sólo uno, que de Belvís a Almaraz hay una cuesta. Si trazamos una línea recta entre Peraleda y Belvís veremos que pasa justo por Valdehúncar, lo que quiere decir que este pueblo nació en ese punto porque justo por allí pasaba el camino, igual que ocurrió con Belvís. Y era un camino recto.

RUTA B- Calzada de Oropesa – Navalmoral – Almaraz: Tiene el inconveniente de que es más largo y además había que atravesar muchos arroyos (sin puentes). Sólo entre Valparaíso y Navalmoral, el camino atraviesa 6 corrientes de agua, y en al menos 3 de ellas sería muy necesario un puente que no existía. Pero el principal obstáculo es el paso del arroyo de Santa María, que especialmente en invierno podía llevar mucha agua (antes más que ahora) y era peligroso, originando, según cuentan las crónicas, muertes y pérdidas de mercancías.

Ambas rutas existían como alternativas a un mismo camino, y como vemos, el principal factor a considerar era el arroyo de Santa María. Un puente allí disminuiría la ventaja de la ruta por Peraleda. El que se favoreciera una u otra ruta tuvo consecuencias enormes para Navalmoral y para Peraleda. En siglos recientes, tanto el trazado del Camino Real como el de la vía férrea e incluso el de la autovía, dudaron mucho entre ambas alternativas. Es necesario tener bien presente este factor para comprender toda la historia que vamos a contar.

APARICIÓN DE PERALEDA

Por su condición de tierra de frontera durante la Reconquista, la zona permaneció en gran parte despoblada durante varios siglos, y no fue hasta los siglos XII, XIII y XIV cuando empiezan a fundarse pueblecitos por nuestra zona de entresierras. Sin embargo siempre hubo restos de población local, por lo que es difícil saber si Peraleda aparece con esos nuevos núcleos o, como parece más probable, de algún modo ya existía antes, pudiendo ser de origen vetón o romano, pues ambos han dejado restos abundantes por la zona. Veamos my someramente varias hipótesis, todas ellas condicionadas por las comunicaciones.

1- PERALEDA CELTA

Puesto que el cruce de caminos norte-sur y este-oeste se basa en fenómenos geológicos naturales, ya desde antes de los romanos nuestra actual situación sería estratégica y pudo haber por aquí primitivos caminos o simplemente zona de paso. Abundan en nuestra zona los restos arqueolíticos celtas. Aunque los celtas preferían levantar sus castros sobre cimas y lugares escondidos, por motivos de defensa, no sería tampoco del todo extraño que en un punto estratégico tuvieran algún tipo de asentamiento para aprovecharse de sus ventajas. El actual callejero de Peraleda sugiere que se expandió a partir de una planta circular que aún se conserva. Este círculo podría haber sido un primitivo asentamiento de chozas rodeado de una empalizada de piedra (poco probable porque no hay piedra en los alrededores), madera o tierra, y esto también es compatible con un origen vetón (los celtas que habitaban nuestra zona).

recreación de la vida cotidiana en un poblado carpetano.jpg

2- PERALEDA ROMANA

aldea romana.jpgLos restos romanos encontrados alrededor de nuestro pueblo son abundantes: fuente, puente, calzada, necrópolis, monedas, etc. La hipótesis de un origen romano de nuestro pueblo sería más probable que la anterior, pues la historia, la arqueología y la geología se juntan para hacer más que probable la existencia de una calzada que bajaría de la zona de Ávila, por la Vera y desde Losar vendría a cruzar el río Tajo por el antiguo puente romano de Augustóbriga, dejándonos el puente romano de Valparaíso y los restos de la calzada que pasa por “la Colá”. Esta calzada se uniría en Peraleda con la calzada principal, la que iba de Mérida a Toledo y que también cruzaba el Tajo por el puente de Augustóbriga.

Precisamente la inexistencia de un puente romano en Talaverilla es lo que siempre ha llevado a los historiadores a descartar que la calzada de Augustóbriga cruzase el río hacia Peraleda, pero ese impedimento ha caído por tierra cuando descubrimos el libro “Estremadura” (con S), escrito en 1798 por el erudito Tomás López, geógrafo del rey, en el cual se habla de las excavaciones que había realizado Hermosilla, que entre otras cosas descubrió en la margen derecha del Tajo grandes sillares que según él mismo afirma debieron pertenecer a los cimientos de un antiguo puente de factura romana. Por lo tanto ya es muy difícil seguir negando la existencia de esa calzada en suelo peraleo. A principios de siglo todavía se veía hacia Guadalperal los restos de una calzada (dato que no podemos demostrar pero de lo cual hemos recibido testimonios) que podría ser del tramo que iba desde Peraleda hasta Calzada.

Grabado de Alejandro Laborde, 1865. En primer plano el templo de los Mármoles, al fondo las 3 columnas del templo de la Cilla, hoy también salvadas de las aguas.

Templo de Augustóbriga, hoy salvado de las aguas.

Por otro lado existía una calzada que iba de Mérida a Toledo pasando por Trujillo y que seguía el corredor del Tajo. Como siempre, tenemos en nuestra zona las dos posibilidades, o bien pasaba por la Ruta A o bien por la Ruta B. Si suponemos que iba por la Ruta B (por Navalmoral), entonces esa calzada pasaría un poco más al norte de Peraleda y cortaría la calzada que viene de la Vera a la altura de Valparaíso, así que en poco espacio se producían dos cruces importantes, en uno de ellos sabemos que apareció Valparaíso y en el otro bien pudo haber aparecido en esta época Peraleda o su predecesora romana.

Pero por lógica, la ruta más probable sería la Ruta A, así que apostamos claramente por que las tres calzadas se juntaron en Peraleda y eso explicaría más fácilmente su antigua planta redonda y la inusual orientación de sus cuatro puertas, que no se orientan a los puntos cardinales como sería lo normal. Las fundaciones formales de los romanos casi siempre eran de planta cuadrada, pero no en el caso de que el poblado surgiera espontáneamente alrededor del cruce, sin planificación, más bien por agregación de gentes que se van asentando en el cruce, y sólo posteriormente se construyera en algún momento una empalizada circular de madera o adobe para protegerlo. Ya hablamos sobre estas calzadas en el anexo final de nuestro artículo sobre la Peraleda Romana (aunque entonces teníamos menos datos que ahora). Por otro lado esta conclusión significa que Valparaíso no surgió en un cruce de caminos, lo cual explicaría también que siempre fuera mucho más pequeño que Peraleda. Así pues, el recorrido de calzadas por Peraleda muy probablemente sería el de la Ruta A de la imagen siguiente, lo cual evitaría a los romanos el problema de tener que sortear con puentes de piedra o madera un montón de arroyos que por aquí no hay y explicaría mucho mejor nuestro antiguo trazado urbano.

 

La idea de que la calzada este-oeste pudiera pasar por Peraleda puede sonar descabellada, pues todos sabemos que su trazado coincidía más o menos con el de la carretera nacional V y por lo tanto pasaba por Navalmoral. Pero ¿de dónde ha salido esta idea? Sabemos que la calzada bajaba por el puerto de Miravete, junto a Albalat, y pasaba luego por Calzada de Oropesa, pero lo único cierto es que no sabemos en absoluto por dónde transcurría exactamente. La idea de que pasaba por Navalmoral no se basa en ningún dato. Al contrario de lo que hoy se piensa, eran muchas las calzadas romanas que estaban hechas de tierra apisonada (las llamadas “via terrae”), y muchos de sus puentes se hacían de madera, así que no es extraño si de algunas calzadas no queda ni rastro y los historiadores a veces no se ponen de acuerdo en si tal calzada pasaba por aquí o cien kilómetros más abajo. Nuestra apuesta por un trazado pasando por Peraleda tampoco se funda en evidencias, pero sí en la pura lógica: unir dos puntos por el trayecto más corto posible (si la orografía lo facilita) y evitar también en lo posible ríos y arroyos. Así pensaban los ingenieros romanos y así lo asumimos nosotros. La bajada del puerto cruzaría el río Tajo por el sitio más indicado para ello, Almaraz, y si desde ahí trazamos una línea recta hasta Calzada, nos encontramos con los pequeños cerros de Navalmoral. La zona más cómoda para cruzarlos era subiendo la cuesta del “minipuerto” donde hoy se alza Belvís, y ya desde allí hasta Calzada en línea recta, pasamos justo por Vadehúncar y Peraleda. Todo tiene mucho más sentido que la suposición de que para evitar subir una cuesta los romanos abandonaron su legendaria línea recta para dar un rodeo más largo por Navalmoral, cuando no es eso lo que vemos en los trazados típicos de las calzadas romanas.

En caso de que Peraleda fuese un poblado de origen romano, hay un antiguo diccionario etimológico* que apunta un posible origen latino (tomado del griego) para el nombre de nuestro pueblo. Vendría del verbo griego “peristellco”, que significa “decorar”, y fue latinizado dando lugar en diversas zonas a topónimos como: Perestelada, Peraleda, Petalada o Perelada, que significaría algo así como “la bien adornada”. Incluso en el supuesto de que la población desapareciera, el nombre de la localidad permanecería para designar la zona, como a menudo sucede, lo que explicaría su supervivencia en nuestro nombre medieval de “Dehesa de la Peraleda”. Al fin y al cabo por esta zona nunca abundaron los perales.

*Tomado del “Diccionario geográfico-histórico de la España antigua tarraconense, bética y lusitana, con la correspondencia de sus regiones, ciudades, etc., á las conocidas en nuestros días“. Un título bien largo pero así se las gastaban antes.

3- PERALEDA ÁRABE

El origen árabe de Peraleda es muy poco probable, pero no imposible. Durante los siglos que la zona de entresierras fue “tierra de nadie”, no permaneció del todo despoblada. Además de algunos antiguos núcleos que malamente resistieron estos años difíciles, los mismos cristianos y árabes crearon puntos defensivos para controlar mejor al enemigo, algunos puntos fueron fortificados, pero otros fueron simplemente avanzadillas para obtener información, algo así como “nidos de espías”. Estas fundaciones árabes aparecieron a lo largo de la frontera del Tajo, como por ejemplo Almaraz, Albalat o Alija (junto a Talaverilla), o la misma Puebla de Naciados, que significa precisamente “poblamiento de espías”. Este origen árabe tendría a su favor la extraña declaración de Don Francisco de Paula, en su libro España Geográfica, de 1845, en donde hablando de nuestro pueblo dice:

Su fundación es posterior á la época de los sarracenos [=árabes], de cuya época tiene algunos restos en las fachadas de varias casas.

poblado árabe.jpg

Suponemos, por la lógica de la frase, que el buen hombre quiso decir que su fundación es “anterior” a la época de los sarracenos, o tal vez que el núcleo actual se refundó sobre los restos del destruido núcleo árabe. Claro que si fuera de origen celta o romano también podría posteriormente haber sido conquistada y habitada por árabes. O puede que los restos sarracenos que ese señor vio en nuestro pueblo fueran construidos por algunos moriscos desterrados del Reino de Granada tras la rebelión de 1570, parte de los cuales fue enviado a las tierras de Plasencia. Desde allí les distribuyeron por toda la zona, aunque según los registros ninguno fue enviado al Campo Arañuelo. Debió entonces ocurrir que algunos de ellos, por su cuenta y riesgo, decidieron venirse a vivir a Peraleda, porque en las partidas de bautismo de nuestra parroquia aparecen hijos de moriscos, así que haberlos aquí los hubo.

Excavaciones en la medina árabe de Albalat

Restos árabes en Albalat

La principal prueba en contra de un asentamiento árabe en Peraleda es que no hay restos arqueológicos de ello. Pero si utilizáramos eso como base para negar la posibilidad de un antiguo poblamiento, entonces de no haber sido por sus iglesias de piedra, hoy en día no quedaría resto alguno para demostrar que Valparaíso, Malhincada o incluso Torviscoso (despoblado hace solo medio siglo) alguna vez existieron, salvo por documentos. Las casas de adobe desaparecen sin dejar rastro, y si hay algo de construcción en piedra, posteriormente se aprovechan las piedras para otras cosas.

En la época de “tierra de nadie”, siglos X-XII, los árabes se moverían por la parte sur del Tajo, mientras la zona norte estaría en buena parte despoblada hasta la montaña, pero el asentamiento de árabes anterior a esa época está más que probado a nuestra parte del Tajo por topónimos árabes como Albalat, Almaraz, Guadalperal y Alarza. Albalat y Almaraz fueron plazas fortificadas, y aunque de Albalat quedaron muy pocos restos árabes, casi nada, actualmente excavaciones arqueológicas están desenterrando los cimientos de una importante población. Almaraz, por el contrario, pasó a manos cristianas y continuó poblado, no quedando en el pueblo rastro alguno de su pasado árabe, ni siquiera del castillo, hasta el punto de que se duda si el asentamiento árabe estaba o no en el mismo lugar que el pueblo actual.

Otro dato a favor de esta hipótesis se deriva de la conocida prohibición que los árabes tienen de comer cerdo. En Peraleda casi todo el territorio estaba cubierto por dehesa o bosque de encina. El único aprovechamiento de estos bosques, además de su madera, es el de la cría de cerdo ibérico de bellota. Eso está muy bien para nosotros pero para los árabes, que no podían comer cerdo, las encinas no tenían valor. Si bien la bellota también se ha utilizado para el consumo humano (sobre todo en épocas de carestía) y de otros animales como la oveja, los testimonios andalusíes revelan el poco interés que los árabes tenían por la encina y sus frutos, lo que se refleja en comentarios como este de Ibn Hazm en el siglo XI:

Por ser las bellotas de sustancia gruesa, seca y algo fría, obstruyen el hígado. Sólo se comen si es tiempo de necesidad (de Ibn Hazm, 7; I-259, 260)

Aparte de algún uso medicinal de su corteza, los textos árabes de la época no dan más usos a la encina, advirtiendo, eso sí, que las bellotas son demasiado astringentes y que dañan al hígado. Lo que solían hacer en casos como el nuestro era talar las encinas en los alrededores del pueblo y crear un cinturón de olivos, para luego poder vender el aceite. Y eso mismo es lo que vemos en nuestro pueblo, que está (o al menos estaba hasta no hace mucho) rodeado por todas partes por un cinturón de olivares y fuera de ese cinturón casi no hay, si bien es cierto que otras poblaciones posteriores también copiaron la idea.

De haber sido Peraleda habitada por árabes y luego pasar a manos cristianas directamente o, más probablemente, tras una época de despoblación, no sería nada extraño que las huellas árabes hubieran desaparecido del todo, igual que finalmente también desaparecieron esos restos islámicos que mencionaba D. Francisco de Paula. Por lo tanto la fundación árabe es muy poco probable pero no del todo descartable. En cualquier caso, sea por influencia directa o indirecta, a ellos debemos una de nuestras cosas más típicas: los pestiños y las floretas, así como el uso del adobe y la teja árabe en nuestras casas.

4- PERALEDA MEDIEVAL

A falta de más datos, esta es la hipótesis más probable porque de esta época ya sí que tenemos datos históricos. Hay textos medievales en los que se menciona “la dehesa de la Peraleda”, aunque cada vez más se la llama simplemente “La Peraleda”, y pronto pasaría también a llamarse “La Peraleda de Plasencia”. Aunque no lo parezca, en el siguiente documento (un pleito judicial) se la nombra como “la dehesa de la Peraleda” (zona resaltada en amarillo):

Pleito sobre la dehesa de la Peraleda -1501.jpg

En este caso lo que no sabemos es si cuando Peraleda entra en la historia se trata de un antiguo asentamiento superviviente o un asentamiento de nueva creación, o nuevas gentes que se asientan sobre los restos de un antiguo poblado. Los pastores de las tierras de Ávila bajaban en invierno a nuestras tierras buscando pastos mejores, marchándose de nuevo en verano. Para pasar la invernada se asentaban en chozas o cabañas que usaban en los meses de invierno y dejaban abandonadas en los de verano, pero con el tiempo, algunos fueron quedándose el año entero, y así aparecieron pequeñas alquerías (caseríos) que posteriormente se aprovecharían durante la repoblación para asentar nuevos colonos y hacerlos crecer. Puesto que en la época medieval aún estaban más o menos en buenas condiciones las calzadas romanas, tampoco sería de extrañar que estos pastores abulenses se asentaran en los restos de un antiguo poblado, aunque sólo fuera porque el lugar parecía el mejor para asentarse, estaban bien comunicados y podían acceder con facilidad a los pastos de los cuatro puntos cardinales. O tal vez eligieron ese lugar vacío por su situación estratégica (aunque es difícil pensar que fuesen ellos los primeros de la historia en aprovechar semejante situación).

En resumen, sabemos que en el siglo XII Peraleda existe, aunque no sabemos de forma cierta de dónde salió. Pero si establecemos todas las posibles teorías sobre el origen de nuestro pueblo, hay algo extraño que de ningún modo podemos ignorar: El Círculo Sagrado.

Círculo Misterioso de Peraleda de la Mata

5- EL CÍRCULO SAGRADO DE PERALEDA

En la imagen superior podemos ver algo muy misterioso. Hay un círculo aún casi perfecto trazado en nuestro callejero, que todo indica fue el inicio de Peraleda. Todavía están casi intactas las 4 plazuelas que marcan las 4 puertas de entrada al recinto. Esas puertas sugieren un cruce de “avenidas” muy al estilo de las poblaciones antiguas, como las romanas, pero tienen algo muy extraño: no están orientadas al norte, hacia los cuatro puntos cardinales como ocurre en estos casos, sino que se orientan hacia el noroeste. Tal como vimos antes, esa peculiar orientación podría ser fruto de las tres calzadas romanas que se cruzaban en Peraleda, si la ruta correcta era la A.

Peraleda Circular.jpg

Círculo Misterioso de Peraleda de la MataPero es que hay mucho más. Siglos después, cuando se construye la iglesia, el centro de nuestro templo se coloca justo en esa misma línea noroeste, y por algún motivo se considera que el diámetro del círculo es una medida tan importante que el templo se construye fuera del núcleo de población, exactamente a la misma distancia de ese diámetro. Y ahora ya sí tenemos un eje que nos permite ver con total exactitud hacia dónde se orienta esa estructura en forma de perfecta cruz latina. Si lo prolongamos en línea recta llegaremos justo al centro de la iglesia de Santa María de la Mata (vulgo San Gregorio).

Hasta aquí los hechos, ahora veamos su interpretación.

Si realmente el punto focal era Santa María, entonces habría que asumir que cuando se fundó Peraleda esa iglesia ya estaba allí, o sea, la fundación dataría de finales del siglo XII. Pero hay otra posibilidad, que Peraleda se fundara apuntando a un punto mágico o sagrado mucho más antiguo, y posteriormente Santa María se construyera justo en ese punto, con lo cual Peraleda podría ser anterior. En ese caso ¿qué lugar mágico o religioso pudo haber allí? La respuesta tal vez la tengamos en la ladera debajo de Santa María, en donde aún se encuentra una fuente de aguas curativas muy conocida hasta que la Guerra Civil destruyó el balneario. Esa fuente curativa muy probablemente sería considerada un lugar de culto para nuestros antepasados celtas o romanos que habitaban la zona, siendo el hábitat de alguna deidad de las aguas a la que se atribuía el poder milagroso o mágico del manantial. En tales casos lo normal era construir un templete junto a la fuente, que naturalmente se haría en lo alto de la cuesta para así estar junto al camino y tener visibilidad. Ese templo pasaría a encarnar la “fuerza” del lugar y así se convertiría en un lugar de peregrinación para la zona y un punto focal.

San Gregorio Mágico.jpg

Campanario de la iglesia de Santa María de a Mata

Si esta hipótesis es correcta, el Círculo de Peraleda pudo haberse creado en época celta o romana, y aunque esas religiones pasaron, la memoria de la santidad o magia del lugar permaneció hasta la actualidad. No es de extrañar entonces que el obispo de Plasencia colocara allí la iglesia de Santa María para cristianizar el sitio, ni extraña tampoco que allí mismo se apareciera la Virgen sobre un chaparro, ni extraña tampoco que en pleno siglo XX fuese un punto famoso por sus avistamientos de ovnis o fenómenos extraños, hasta el punto de que incluso de Madrid venían para grabar allí psicofonías, pues se consideraba, y aún es considerado, uno de los puntos de energía telúrica más importantes de la península. Pero este extraño fenómeno tampoco nos sirve para aclarar la época de fundación, pues en realidad admite igualmente tres hipótesis:


diosa celta de las aguas.jpgCELTA
– Los celtas adoraban a la diosa de las aguas de la fuente y construyeron un altar de piedra o un pequeño círculo de piedras en donde adoraban a esa diosa. El poblado de Peraleda lo fundaron luego los celtas orientándolo a este lugar. Siglos después se cristianizó este lugar construyendo sobre él la iglesia de Santa María, ahí sola en medio del campo.

ninfa romana.jpgROMANA– Los romanos construyeron en el lugar un templete para adorar a la ninfa de la fuente, tal vez asimilando una diosa celta local a la que ya se ofrecía culto en ese mismo lugar. Igualmente el poblado de Peraleda se fundó mirando hacia este lugar siglos antes de que construyeran Santa María.

Virgen María.jpgCRISTIANA– Cuentan que en tiempos antiguos se apareció en el lugar la Virgen, a quien más tarde se conocería como la Virgen de la Campana de la Mata. Esta aparición debió de tener lugar en algún momento entre el siglo II y el XII, y probablemente se consideró que las aguas del manantial que hay debajo se volvieron curativas (o sea, milagrosas) a causa de la Virgen (como en Lourdes). Cuando el obispo decidió construir una iglesia para atender a las aldeas de la zona, eligió ese punto por parecer el más apropiado, pues es probable que los aldeanos de los alrededores peregrinasen allí y tal vez tuvieran ya algún tipo de rústica ermita. Peraleda sería una de esas aldeas que consideraban ese lugar santo debido a la aparición, y por eso se fundó orientada hacia allá. Este sentido netamente cristiano (en origen o heredado) explicaría por qué al construir nuestra iglesia se la usó para “dibujar” una cruz en el espacio.

Escudo de la Campana de la Mata

Virgen de la Mata

En este caso, el que más se ajusta a los datos que conocemos, Peraleda tendría que haberse fundado después de la aparición de la Virgen, pero como no sabemos cuándo ocurrió el milagro (entre el II y el XII) pues nos quedamos más o menos igual que estábamos, sólo podríamos decir que somos un pueblo de origen medieval. Lo único que se descartaría con la hipótesis de la cruz plantal es un origen árabe, pues en su religión no hay ningún elemento que les llevara a dotar al lugar de un significado sagrado.

Podemos especular cuanto queramos con estos datos, pero el círculo, su cruz griega, las medidas hasta la iglesia y la formación de una cruz latina perfecta y su orientación hasta Santa María, son datos objetivos que no se pueden negar y que no se pueden atribuir al azar. Tal vez algún día podamos saber con certeza su significado. Hasta entonces, nos sirven para dotar a la fundación de Peraleda de un misterioso significado oculto y un halo mágico o sagrado que muy probablemente tuvo. En ese caso Peraleda habría surgido a la vera de los caminos pero, a este elemento práctico, nuestros antepasados añadieron un elemento trascendental y convirtieron a Peraleda en un lugar sagrado.

Aunque al hombre moderno le suenen todas estas cosas a cuentos chinos, los antiguos eran muy dados a buscar todo tipo de medidas y símbolos sagrados y esotéricos, pues ellos pensaban que los símbolos tenían el poder de crear realidades, y los números igualmente podían crear símbolos, como vemos en el libro del Apocalipsis, por ejemplo. Las catedrales están llenas de este tipo de calculadas medidas y formas, aunque nosotros ahora no sepamos captarlo. Una posible explicación para este fenómeno es que los constructores de la iglesia quisiesen crear una cruz que protegiera al pueblo del mal, y al igual que ya hicieron quienes crearon el círculo plantal, esa cruz obtenía su energía sagrada del santo lugar al que apuntaba, que en nuestro caso no era Jerusalén, sino la muy santa (y mucho más cercana) iglesia de Santa María. Durante siglos, nuestros ancestros sabían que Peraleda era un sitio absolutamente especial, es una pena que ese conocimiento haya terminado por perderse entre nosotros. Pero dejemos atrás las especulaciones sobre su origen y pasemos ya a la época en la que Peraleda entra en la historia.

EN LA EDAD MEDIA

Domingo Velasco

Lo que sí sabemos de cierto es que nuestro territorio pasó a formar parte del alfoz de la ciudad de Plasencia desde su creación por Alfonso VIII en 1186. El 8 de marzo de 1189 el rey Alfonso firma el privilegio fundacional de la ciudad y describe su alfoz,  siendo el vado de Alarza una de las esquinas de este territorio que se conocerá como “Tierra de Plasencia”:

“...En todas las partes que se hallan allende del Tiétar, posean los términos junto al Tajo, según se le cruza por el vado de Alarza que hay en el Tajo, yendo derecho a la Cabeza-Mayor de la Pedernalosa, y de Pedernalosa hacia Piedrahita” (por lo que hemos leído en antiguos pleitos, pensamos que Alarza, Pedernalosa y Piedrahita están los tres dentro del término de Peraleda).

San Francisco de Asís

san-francisco-de-asisEn 1212 San Francisco quiso evangelizar a los musulmanes e intentó viajar a Siria, aunque no lo consiguió. Al año siguiente, en 1213, vuelve a intentarlo, esta vez por occidente. El gran santo entra probablemente por Roncesvalles e inicia un viaje por España que durará hasta 1214. La importancia de este santo hace que la historia se mezcle con la leyenda y sea difícil distinguir la una de la otra. Pero si nos fiamos de las tradiciones, el santo fue primero peregrino a Santiago y luego bajó con intención, frustrada por una enfermedad, de pasar al Imperio almohade (sur de España y Marruecos) para evangelizar a los sarracenos. Dicen que bajó por la Ruta de la Plata hasta Plasencia y de allí fue por Talavera hasta Madrid o Toledo. En tal caso es casi seguro que pasaría también por Peraleda cruzando por una de las dos rutas posibles entre Almaraz y Calzada de Oropesa: o bien por Valparaíso o bien pasando por Belvís y Peraleda en su tramo más corto y recto. En este momento, dos años después de la batalla de las Navas de Tolosa, Peraleda sería una pequeña aldea de chozas o casas agrupadas en círculo y con buena parte de su escasa población, principalmente pastores mozárabes, dispersa por el territorio. La visita del santo coincide con el fin definitivo de la amenaza árabe en toda nuestra zona. La antigua Cofradía de San Francisco que aquí teníamos puede que surgiera del recuerdo, real o legendado, de tal visita.

Señorío de Peraleda

La primera mención que encontramos de Peraleda está en un documento de no mucho más tarde. En 1252 (otra fuente dice que 1276), Alfonso X el Sabio concede al placentino Domingo Velasco, escribano de la Cámara Real, el lugar de la Peraleda. De este modo se crea el Señorío de Peraleda, que heredarán sus hijos. Esto muestra que muy posiblemente a mediados del siglo XIII, cuando casi no había aún pueblos por el Campo Arañuelo, Peraleda era ya un núcleo de población de cierta importancia, pues todos los señoríos que se crean en este siglo se hacen sobre lugares significativos por su población o por su pasado (Belvís, Almaraz, Deleitosa, Monroy, Valverde…). No sabemos cuándo finaliza este señorío, la segunda y última noticia que tenemos de él es que Sancho IV (1284-95) confirmó el señorío a los hijos de Domingo Velasco porque “sirvieron con lealtad al rey don Alfonso X“.

Como nota curiosa diremos que este Domingo Velasco, primer señor de la Peraleda, era en nuestro pueblo conocido con el apodo cariñoso o jocoso de “Mingo Blasco”, y en el siglo XV todavía se llamaba con ese nombre a una finca que estaba en Alarza, bajo la Majada Alta (donde ahora está el Puro), hoy bajo el pantano. Se llamaba esa zona “Las Chozas de Blasco Mingo”, y es posible que el topónimo guarde la memoria de algún intento de nuestro señor feudal por repoblar la cabecera de Alarza con improvisadas chozas, intento que no debió cuajar. Si el señorío de Peraleda hubiera aguantado una generación más es casi seguro que hoy tendríamos en nuestro pueblo las ruinas de un castillo, pues aparentemente el nuestro fue el único señorío que no dejó castillo alguno.

castillo-de-belvis

Señorío de Belvís

El mismo año que Sancho IV confirma el señorío de Peraleda, 1284, crea también el Señorío de Belvís y se lo regala al caballero placentino Hernán Pérez del Bote. Autorizó en Belvís la construcción de un castillo, hoy aún en pie, y para mantenerlo le concede el señorío de varios pueblos. Y aunque no sabemos exactamente en qué fecha terminó el señorío de Peraleda, sí sabemos que no hicimos sino salirnos de un señorío para meternos en otro, como ahora veremos.

Si Sancho IV confirmó el señorío de Peraleda, es poco probable que durante su reinado lo revocase, así que hemos de suponer que nuestro señorío duró al menos hasta su muerte, en  1295. En algún momento su sucesor, Fernando IV, suprimiría el señorío de Peraleda y la incorporó al de Belvís, pues la siguiente mención que tenemos de Peraleda en las crónicas históricas es en 1329, cuando al morir el primer señor de Belvís, Hernán Pérez del Bote, lega a su hijo en el testamento el señorío de Belvís junto con la Peraleda, Fresnedoso y Casas de Ibor, lo que quiere decir que ya en vida se había hecho dueño de Peraleda; si de forma legítima o ilegítima no lo sabemos. En 1441 todavía aparece Peraleda como parte del señorío de Belvís, y ya no tenemos más información sobre nuestra relación con ese señorío.

Fin del señorío de Peraleda

En 1327 Fernán Blázquez, Señor de Navamorcuende, Toledo, crea en su testamento el mayorazgo de San Román (en San Román de los Montes, al norte de Talavera), que incluye nuestras Chozas de Blasco Mingo. Esto quiere decir que esa finca, que lleva el nombre del primer señor de Peraleda, ya había pasado a manos del señor de Navamorcuende antes de esta fecha, lo que es consistente con suponer que nuestro señorío terminó en el 1295, tal como arriba explicamos. En 1604, en el pleito de Plasencia con Alarza, los frailes estaban convencidos de que esa finca era suya desde el principio, con Sancho IV, y en Peraleda algunos decían que esa finca antes era de Plasencia. Es probable que Peraleda tuviera razón, pues no tiene mucho sentido que el tal Domingo Velasco plantara unas chozas en terreno que no era suyo, aunque vaya usted a saber.

Fin de nuestra pertenencia a Belvís

En 1501 hay un litigio entre el placentino Pedro Juárez de Villalobos y Gutierre de Monzoy (Monroy?), también placentino, sobre la posesión de Peraleda. No sabemos quién es ese tal Pedro Juárez, pero el tal Gutierre probablemente sea un Monroy despechado por no haber heredado el señorío (ya lo investigaremos más despacio), pero si pleitea con ese Pedro Juárez será porque Peraleda ya no está dentro del señorío de Belvís, de lo contrario se tendría que enfrentar con el señor de Belvís, no con un Villalobos. No sabemos el resultado del litigio (cuando logremos descifrar este documento sabremos más sobre el tema) pero suponemos que es más o menos por esta misma época cuando Peraleda pasa a formar parte de la Campana de la Mata. A partir de este momento, cuando regresamos definitivamente a Plasencia, nuestro pueblo será normalmente conocido con el nombre de “la Peraleda de Plasencia”.

Entrada en la Campana de la Mata

La Campana de la Mata era una parroquia que fundó un obispo de Plasencia, probablemente en torno al 1390 (aparece ya citada es en 1395), en torno a una iglesia que mandó construir por entonces (o quizás mucho antes) en medio del campo, a la que se llamó “Santa María” (hoy sus ruinas son conocidas como “San Gregorio” por ser ese el nombre de la cofradía que la usó por última vez). Su intención era dar servicio religioso a la población dispersa por la zona y promover también la repoblación. Pronto a la función religiosa se añade una función civil, constituyéndose esos pueblos como una especie de mancomunidad con bienes comunales, que pasó a llamarse “Concejo de la Mata”  y que tal vez comprendía los vecinos pueblos de Navalmoral, Valparaíso, Torviscoso y la Malhincada, y a los que ahora se unirían Millanes y la Peraleda (y muy brevemente Talayuela).

Desde el momento en que se citan los pueblos de la Campana ya se menciona Peraleda, que siempre es citada en primer lugar por ser el lugar más preeminente, llegando a concentrar en su término a alrededor del 40% de la población total de la campana. Algunas fuentes dan como fecha de nuestra integración al Concejo de la Mata el año 1395, pero esto no encaja con los datos que tenemos de nuestra época de señoríos. Dicho Concejo tenía su sede, al igual que su parroquia, en la iglesia de Santa María de la Mata, a cuyas puertas se reunía (o dentro si llovía), iglesia yerma que se alzaba en medio del campo.

Campana de la Mata - 1766.jpg

El puente romano de Augustóbriga hacía tiempo que se había derrumbado pero quedaba el vado de Alarza como mal menor, y la ruta este-oeste que ahora comunicaba Madrid-Lisboa, pasaba también por Peraleda, lo que la hacía al mismo tiempo más rica y más vulnerable. Por eso Peraleda pronto se convirtió en el pueblo más grande de la zona y desde el principio fue con diferencia el pueblo principal del Concejo. La única razón por la que el cura de Santa María aún seguía residiendo en el pequeño Valparaíso es porque en Peraleda no había iglesia; en Valparaíso la tuvo desde el siglo XIV.

EN EL RENACIMIENTO

En 1526 el joven emperador Carlos V se dirige a Sevilla para casarse con Isabel de Portugal. Carlos V universal.jpgEl lunes 26 de febrero el emperador llega a Valparaíso (hoy parte de Peraleda), en donde pasa la noche. No saldrá de allí hasta la tarde, lo que hace de esta parada una de las 3 más largas de su ruta en tierras extremeñas (las otras dos paradas largas fueron Trujillo y Mérida, en el resto de los lugares paraba lo justo para dormir o comer). Puesto que pasó aquí casi un día entero, es de suponer que todos los alcaldes del Concejo de la Mata (aunque aún no eran alcaldes independientes) le rindiesen pleitesía. Al día siguiente marchó a cenar a Almaraz, y lo hizo, como por entonces era lo normal, pasando por Peraleda, pues esta era la ruta que permitía evitar el arroyo de Santa María, que no tenía puente y especialmente en invierno bajaba bravo. Por lo tanto Peraleda, directa e indirectamente, tiene el honor de sumarse a las poblaciones que orgullosas lucen sus credenciales de pertenecer a una de las dos principales rutas del Emperador: La Ruta Nupcial de Carlos V, la nuestra, que hizo en plena flor de la vida. La otra fue la de Yuste, en el ocaso de su pronta vejez.

Valparaíso

Ruinas de Valparaíso

Pero si Carlos V iba de Calzada hacia Almaraz ¿por qué fue a dormir a Valparaíso en lugar de parar en Peraleda? lo cual habría sido más lógico (Peraleda era más grande y estaba en ruta). La respuesta es muy sencilla: Carlos V era de misa diaria así que procuraría ir parando en lugares en los que pudiera escuchar misa. En toda nuestra zona el único cura que había era el de Santa María, y residía en Valparaíso, que contaba también con iglesia propia. Podríamos pensar que ya que estaba en Valparaíso lo lógico sería que siguiera por la Ruta B y pasase por Navalmoral en lugar de bajar a Peraleda, pero quien conozca al arroyo de Santa María en febrero (y antes llovía más que ahora) sabrá que cruzar ese arroyo sin puente sería peligroso, y el rey y todo su séquito no iban a mojarse la barriga y pasar peligro teniendo a mano la ruta mucho más cómoda y segura de Peraleda.

En 1535 comienza la construcción de la iglesia de Peraleda. En 1570, cuando el templo lleva ya más de un tercio construido, el cura de Santa María se traslada definitivamente a Peraleda y desde entonces y hasta 1867, el cura de Peraleda seguirá siendo al mismo tiempo “cura rector de Santa María de la Mata y de sus iglesias anexas“, o sea, ejercemos la capitalidad espiritual, aunque a lo largo del siglo XVII todas las poblaciones del Concejo se irán dotando también de iglesias propias pero subordinadas a nuestro párroco.

Construcción de la iglesia de Peraleda.jpg

No contentos con pagar las obras de la iglesia de Santiago con nuestro propio dinero (al contrario que los otros pueblos, costeadas por el obispado), aún nos sobraba dinero para embellecerla de forma que sólo podríamos calificar de lujosa. En torno al año 1574, en el ábside de la iglesia que aún estaba en plena construcción, se realiza nuestra obra cumbre, lo que merece llamarse “La Capilla Sixtina del esgrafiado figurativo español” por su calidad, singularidad y belleza. Nada semejante podemos encontrar en el arte español anterior al siglo XIX, aunque esta joya, oculta tras el retablo, es hoy una desconocida incluso para la mayoría de los peraleos.

Como hemos visto, aunque Santa María seguía siendo la iglesia madre de todo el Concejo, en la práctica era ya Peraleda la sede parroquial, pues el cura de Santa María vivía ahora aquí. Una consecuencia de ello es que a partir de entonces las iglesias de los pueblos de la Campana pagarán parte del diezmo a Peraleda, lo que aumenta aún más nuestros ingresos. Que el dinero no era problema alguno lo muestra el hecho de que muy poco después de terminarse la construcción de la iglesia o incluso antes de terminarse, ya se modificó el templo añadiendo un gran pórtico renacentista en su fachada norte. Y por si esto fuera poco, 30 años después Peraleda, en lugar de empobrecida y endeudada, estaba lista para volver a realizar un enorme desembolso económico como luego veremos.

Felipe II.jpgLa construcción de la Iglesia coincidió casi exactamente con el reinado de Felipe II, de principio a fin. Con este rey Peraleda, al igual que el resto de España, conoció una época de expansión económica salpicada de graves crisis. España era ahora el imperio más grande jamás conocido y eso significaba mayores riquezas, pero también migraciones masivas al Nuevo Mundo. Las zonas más pobres fueron las que más gente envió a las Américas, y Peraleda no era una de ellas, pero aún así algunos de nuestros paisanos se embarcaron en busca de las tierras de oro y miel que prometían. Los Archivos de Indias dan fe de algunos de los peraleos que marcharon allende los mares, al igual que algunos harían más tarde hacia Filipinas.

Pero ser parte del Imperio también suponía deberes añadidos. España estaba permanentemente embarcada en banderolas Semana Santa de Peraleda.jpgguerras de conquista o de mantenimiento, no sólo por América sino también por Europa. Flandes fue en esta época un lugar especialmente conflictivo,  y la cantidad de peraleos que marcharon a luchar a Flandes fue tal, que se estableció toda una tradición que aún marca nuestra Semana Santa. Puesto que quien allí iba no sabía si tendría la suerte de volver vivo, era costumbre que aquellos que lo hacían, en acción de gracias, regalasen a la iglesia una bandera del estilo que llevaban allá en los tercios de Flandes, según nos cuentan las crónicas.

¿Alguna vez te has preguntado de dónde ha salido esa extraña bandera oscura llevada a hombros entre dos hermanos con los mástiles cruzados? Pues aunque hoy sólo tenemos una, sirve de recuerdo de todas aquellas que nuestros paisanos, agradecidos a Dios, donaron en aquellos años a su regreso de tierras flamencas. Del mismo modo los soldados romanos de nuestra antigua y venerable Semana Santa no usan en absoluto armas romanas, sino de los tercios de Flandes. Esos extraños hachones y lanzas soldado tercios de flandes con alabarda.gifcon curiosas formas no son producto de la imaginación popular, sino copias exactas de las temibles alabardas de aquellos tiempos que aún se pueden ver en muchos museos españoles y flamencos. No es casualidad que nuestras hermandades nacieran en esta época, y es posible que en el futuro descubramos que el origen de algunas otras peculiaridades de nuestra Semana Santa se encuentre también en Flandes. Así que la próxima vez que oigáis hablar de las guerras del Imperio, no penséis que son un asunto remoto y cosa de otros, pues nuestro pueblo estuvo muy presente en ellas.

La iglesia se terminó de construir en el año 1603, cinco años después de la muerte de Felipe II. No tenemos datos de población de esa época pero la importancia de Peraleda se hace notar indirectamente en el listado de diezmos que ese mismo año cobra la catedral de Plasencia a todas las poblaciones de su alfoz (poblaciones dentro de su término municipal). La cantidad de dinero (en maravedíes) aportado por cada población nos revela su importancia económica y demográfica, con este resultado:

Valparaíso 99.500, Torviscoso y Malhincada 150.000, Millanes y Valdejuncar 140.000, Navalmoral 100.000, Peraleda 280.000“.

Por tanto, si excluimos la media parte de “Valdejuncar” que no era del Concejo, Peraleda sola pagó casi la mitad (el 40%) de todo el diezmo del Concejo (uno de los 10 pueblos que más pagaron de todo el alfoz de Plasencia), lo que nos indica que su importancia comparativa estaba en igual medida. Si a eso añadimos el 14% aportado por Navalmoral (tres veces menos), tenemos que ambos poblados sumaban casi el 55% de la población y la economía del Concejo, lo que explica por qué entre los dos controlaban al Concejo, y su peso relativo no dejó de aumentar.

Es esta época en la que, según las crónicas, los campos de Peraleda en su mayor parte eran de bosque espeso poblado de ciervos, lobos, jabalíes etc. y caminar desde Navalmoral a Peraleda era peligroso de noche, no sólo por las fieras sino también por los salteadores y los desaprensivos.

PERALEDA, VILLA INDEPENDIENTE

En la explanada que vemos junto a las ruinas de la iglesia de Santa María (hoy conocida como San Gregorio) se reunían los representantes de los pueblos de la Campana periódicamente para hacer justicia y tratar los asuntos comunales del concejo. Justo cien años después de que Peraleda comenzase las obras de su iglesia, el 10 de agosto de 1635, el Concejo de la Mata se reúne en esa misma explanada y decide comisionar al licenciado Matheo de Aranda Balpuesta, cura propio de La Peraleda y de Santa María, para que vaya a Madrid a negociar con el rey la independencia de los pueblos del dicho Concejo. Con la Administración topamos, y además de peticiones, informes, estudios, tribunales y mil papeleos más, el rey resuelve a favor, el Concejo paga la astronómica cifra y los papeles se pierden en Madrid. Más pleitos y apelaciones hasta que casi 30 años más tarde el Concejo logra el Privilegio Real de Villazgo que confirma su ansiada independencia de Plasencia. Pasamos a ser villa dentro del mencionado concejo llamado la Campana de la Mata. Así comienza el Privilegio de Villazgo en el cual el rey Felipe IV nos concede la independencia municipal:

Derecho de villazgo folio 1.jpg

Primer folio de nuestro documento del Derecho de Villazgo, desaparecido de nuestro ayuntamiento hace sólo unos pocos años.

Por quanto habiendo yo resuelto hacer Merced al Conzejo de la Mata que se compone de los Lugares de la Peraleda, Balparaiso, Torviscoso, Malhincada, Navalmoral, y los Millanes, los cuales hacen el dicho Concexo, una Vecindad, una Justicia igual y un Regimiento y gobierno de la Jurisdiccion de la Ciudad de Plasencia por haber ofrecido servirme con diez mil maravedís por cada vecino, o quatro mil Ducados por legua legal tase parte en plata, y lo demás en Vellon a mi elección, lo que fuese mas favorable para mi Real Hacienda, dando al dicho Concexo y lugares de el, las Preminencias de Villa de por si y sobre si, con Jurisdicciom Alta baxa, mero mixto imperio, para que la Usen y Exerzan los Alcaldes Ordinarios que fueren de dicho Concexo, de la Campana de la Mata, cada uno en su lugar privativamenete de texas a dentro perpetuamente para siempre Jamas.

cruz del rollo.png

La Peraleda que hacía poco había pagado las obras de su magnífico templo y lo había decorado con todo lujo, ahora estaba suficientemente saneada como para afrontar el enorme pago de 10.000 maravedíes por familia que nos costó la independencia de Plasencia, y que desembolsamos sin problemas en un solo año, lo que demuestra que el enorme esfuerzo económico de construir nuestro templo no nos resultó muy gravoso. Pensemos por ejemplo en el caso de Casatejada, que poco antes pidió también su independencia, la cual le concedieron al mismo precio, pero finalmente se la quitaron porque no logró reunir el dinero necesario. La grave crisis económica que asoló a Castilla en esos años, y que causó la bancarrota de Casatejada, no pareció afectarnos en nada a nosotros. Nada más confirmarse el Privilegio real, Peraleda, al igual que el resto de las ahora villas del Concejo, ordena la construcción del rollo de piedra que, colocado a la entrada del pueblo, muestra a todos que somos villa independiente y con justicia propia. De este rollo nos viene hoy el nombre del barrio del Rollo, en el cual se hallaba hasta que tropas forasteras lo destruyeron durante la Guerra Civil, confundiéndolo con un símbolo religioso. El pedestal de su base se encuentra hoy en la Cruz que hay frente a los Lavaderos, camino del cementerio. Otras villas que también perdieron este símbolo del poder del pueblo están hoy construyendo rollos nuevos en su lugar, como es el caso de Navalcarnero. Tal vez sería una idea digna de imitar.

EL SANTO MÁRTIR DEL CONCEJO DE LA MATA

Si el Concejo de la Mata tenía parroquia y ayuntamiento, también tuvo un santo que dio su vida por la fe cristiana. Se trata de León Gómez García, nacido en Peraleda de la Mata en 1708 y bautizado en nuestra iglesia de Santiago Apóstol. Tomó los hábitos de agustino recoleto con el nombre de Fray León de San José e impulsado por su vocación misionera se embarcó a las Filipinas, a donde llegó el 9 de octubre de 1737. Lo destinaron a la isla de Mindoro, y allí llamó la atención por su buen carácter y por su gran celo religioso, lo que unido a su juventud (31 años) hicieron de él un fraile impetuoso y heroico. El 23 de octubre de 1739 unos piratas musulmanes atacaron el pueblo de Ililin, donde se encontraba, y lo capturaron. Si lo prudente en esos casos era someterse al enemigo y soportar con paciencia y resignación las duras condiciones de esclavitud hasta el momento en que pagasen su rescate, si es que tal momento llegaba, nuestro héroe local se negó a hacer tal cosa, y según los testimonios no sólo se entregó tanto como pudo a fortalecer el ánimo y la fe de los demás cristianos cautivos, sino que puso empeño en convertir a la verdadera fe a sus captores. Tanto se esforzó que los moros que lo cuidaban, en contra de las instrucciones de su rey, no pudieron soportar ni un año su persistencia y su renuncia a doblegarse, por lo que finalmente lo sometieron a crueles tormentos hasta terminar mutilándolo cortando manos, pues, orejas, nariz, y por último la cabeza, arrojando al mar sus reliquias. Cuando llegaron los españoles con el rescate ya fue demasiado tarde. En 1941 una comunicación llegó al Concejo de la Mata informándole de que un hijo suyo había “conquistado” con su sangre la gloria del cielo. Hoy Fray León, como casi todas las cosas que podrían enorgullecernos, es un recuerdo más durmiendo el sueño del olvido, ignorado igualmente por la Iglesia y por sus paisanos. [más información aquí]

LA SORPRENDENTE ESTRUCTURA DEL CONCEJO DE LA MATA

Encontramos en la Campana de la Mata una extraña anomalía tanto religiosa como civil. Los seis pueblos tienen ya cada uno su propia parroquia y sacerdote, y al mismo tiempo todos son considerados anexos del cura de Santa María de la Mata, que además resulta que es el cura propio de La Peraleda. Y por otra parte cada uno de esos pueblos es ahora villa independiente con alcalde y jurisdicción propia, pero al mismo tiempo todos ellos pertenecen a la jurisdicción común del Concejo (o sea, Ayuntamiento) de la Mata, con sede en… ¡un descampado situado junto a una iglesia que está en medio de ninguna parte! Este Concejo tiene tierras comunes y en la práctica, como vimos, está controlado por las dos poblaciones más importantes: Navalmoral y Peraleda, que se turnan cada varios meses y prestan al Concejo sus alcaldes, regidores y escribanos.

Cada pueblo es por tanto una parroquia dentro de una Parroquia madre, y un ayuntamiento dentro de un Ayuntamiento padre, ambos con sede en un descampado. Y si para nosotros la situación es desconcertante, no menos lo era para las autoridades de Madrid. En 1791 en el Interrogatorio de la Real Audiencia cada pueblo de la corona tiene que explicar su funcionamiento. Por supuesto Peraleda y los demás pueblos envían su informe y el Concejo de la Mata envía a su vez el suyo. La perplejidad del gobierno se hace patente en unos curiosos comentarios que Madrid añade al informe del Concejo:

Es menester ocurrir a las Provincias Unidas o a el cuerpo Elbetico* para hallar un govierno analogo a el del Conzejo de la mata, las quatro villas que le componen, por una parte se goviernan separada e indiferentemente, sus intereses son distintos y a vezes inconciliables, disputan entre si como pueblos diversos y por otra están unidas quando se trata de la defensa comun, y con los grandes caudales de la dotacion del Conzejo, que no es mas que un cuerpo fantastico, hacen frente a todo el mundo. Yo jamás he podido entender esta union, ni esta separacion, ni por que estando dotados los pueblos en particular tienen dotacion en comun, quanto mejor seria desaser(sic) esta union, dividir y adjudicar las tierras comunes al Conzejo a cada pueblo en particular a proporcion, con lo qual se mejorarian y se evitarian todas las consequencias y daños de la indivision y de la mancomunidad.

*Provincias de Flandes y cantones de Suíza respectívamente.

En esa época ya encontramos un edificio para este ayuntamiento fantasma construido junto a la iglesia de Santa María, la cual se constata que está ya amenazando ruina, aunque aún alberga la imagen de la patrona del Concejo, la Virgen de la Campana de la Mata que sirve de logo a este blog, y cuya romería se celebraba conjuntamente cada 9 de mayo. ¡Quién podría entonces imaginarse que su destino era acabar ardiendo en la plaza de Peraleda! Pero eso será mucho después.

NUESTRO SIGLO XIX, DULCE Y AMARGO, MUY AMARGO

epidemia del cólera.jpgA pesar del deseo de Madrid de disolver al Concejo de la Mata, por considerarlo una institución que es ya inútil e incomprensible, el dicho Concejo sigue vivo hasta el año 1850, año en el que se inicia su disolución. En 1855, con la desamortización de Madoz, el Concejo es definitivamente desmantelado, y como un castigo por ello, la zona, pero muy especialmente Peraleda, padece una atroz epidemia de cólera que diezma la población, y entre muertos y huidos el censo muestra un enorme bajón del que no se recuperará, y sólo en parte, hasta un siglo más tarde (pasamos de 3560 almas en 1850 a sólo 1987 en el censo de 1857). La situación que se vivió en Peraleda fue dramática. Nadie quería entrar en ella, los muertos dejaron de enterrarse, los médicos huyeron o murieron también, el único cura que quedó, ya anciano, desfallecía sin dar abasto, y el miedo al contagio hizo que el pueblo quedase desabastecido, uniéndose el mal del hambre al de la peste. Finalmente el gobierno tuvo que intervenir, pero ya era tarde. Peraleda nunca más fue la misma. Su momento de máximo esplendor quedaba definitivamente atrás. De repente Navalmoral se queda sin competencia.

Por entonces se acababa también de publicar el llamado Diccionario Madoz, con datos de todas las poblaciones del reino, y encontramos que Peraleda tiene una población (antes del cólera) de 650 vecinos y 3.560 almas y aunque tiene industria (paños, molinos de aceite, harina, etc.) vive principalmente del cultivo de cereales y la cría de ovejas, vacas y sobre todo cerdos (ibéricos claro), con abundante caza y pesca, o sea, no muy diferente de lo que encontramos aún a mediados del siglo XX (salvo por los ibéricos que ya no hay). En cuanto a sus edificaciones se menciona:

Tiene 500 casas, muy pequeñas en lo general; la del ayuntamiento, cárcel, pósito, escuela de niños dotada con 2,000 reales délos fondos públicos, á la que asisten 60 ; otra de niñas sostenida por retribución en la que se educan 20; iglesia parroquial ‘Santiago Apóstol’, con curato de término y de provisión ordinaria ; en los afueras una ermita dedicada á San Vicente ; otra ruinosa á San Sebastian, otra al Smo. Cristo de la Humildad, y á su inmediación el cementerio.

El “pósito” es un granero público que se llena en tiempos de abundancia para poder repartir en épocas de carencia, hecho a imitación de los bíblicos graneros de José en Egipto (Génesis 41:46-56). En cuanto al cementerio que se menciona, se trata del anterior al actual, el que se hallaba detrás de la ermita del Cristo, en lo que hoy es patio de las escuelas. Fue el segundo que existió, pues junto a la Casa del Trigo estaba antes de esta fecha la ermita de San Sebastián con su cementerio, que debió de ser breve pues en 1791 vimos ya en otro informe similar el argumento de que no necesitamos ningún cementerio porque para ese fin le basta y sobra con la iglesia, así que desde que se finalizó la iglesia en 1603 o incluso antes, hasta el siglo XVIII, todos nuestros ancestros se hallan reposando bajo el piso de la iglesia y sus alrededores, por tanto también bajo las tres plazas y plazuelas que la rodean. Ese es uno de los motivos por los que no existe ningún túnel que comunique la iglesia con un supuesto convento de monjas situado calle arriba. Aunque esa leyenda urbana sin duda seguirá viva. Jamás hubo convento en nuestra población, y detrás del retablo no hay puerta ni trampilla.

Carlos III.jpgRetrocedamos ahora medio siglo para mencionar dos curiosidades. La primera es la orden de 1778 por la que Carlos III crea un nuevo pueblo dentro de la Campana de la Mata, entre Peraleda y El Gordo para colocar a 24 labradores y dentro de un plan nacional para repoblar ciertas zonas con colonos católicos traídos de Alemania y Flandes. Dicho pueblo se llamaría Encinas del Príncipe y afortunadamente, nunca se llevó a cabo, pues le hubiera quitado a Peraleda un buen trozo de territorio. Algunos historiadores apuntan al paludismo (malaria), muy endémico en nuestra zona, como causa del fracaso de este proyecto. Da la casualidad de que a mediados del siglo XX el gobierno volvió a intentar crear un pueblo de colonización más o menos en la misma zona, que tampoco vio la luz por la fuerte oposición de Peraleda. La segunda curiosidad es un comentario sobre Peraleda (y Navalmoral) aparecido en un estudio sobre la industria en España publicado en 1787 por Eugenio Larruga y otros. En el apartado dedicado a Peraleda dice lo siguiente:

Aunque en las Villas de Peraleda y Navalmoral, se fabrican algunos paños de buena calidad, por lo general no se venden, y sirven solo para el consumo de aquellos labradores que invierten en ellos parte de las lanas de sus mismos ganados; pero en ambos pueblos pudieran promoverse aprovechandose de su inclinacion y disposicion, fábricas muy considerables , aseguro que estos hombres laboriosos y aplicados, y que se bastan á sí mismo, me recuerdan la idea de la República mas feliz; y si ellos por su buena inclinacion executan esto , ¿qué harian si tuvieran fomento?

Diecisiete telares había en Peraleda, que producían tan solo 5.100 varas de tela al año, y peor le iba a Navalmoral, que con un telar más producía aún menos, 4.800 varas. Para comparar, tenemos por entonces a Robledillo que con un único telar producía 1.868 varas. Los autores del estudio constataron el poco aprovechamiento del potencial laborioso e industrial que tenía Peraleda a finales del XVIII y lo culparon a la falta de promoción.

Molino batanero.jpg

No andaban desacertados, pues poco más de medio siglo más tarde, a mediados del XIX (1862 en concreto), en un inventario exhaustivo de toda España, Peraleda aparece ya como un pueblo relativamente bien industrializado, al menos comparado con las poblaciones de nuestra provincia. Teníamos 13 fábricas: 6 de harina, 4 de aceite, 1 de hilados de lana y 2 batanes (máquinas para elaborar paños), que en conjunto empleaban a 33 personas. Para comprender su importancia comparemos estas cifras con las 4 fábricas de Navalmoral (sólo 9 empleados), 9 de Jarandilla (18 empleados) y 8 de Trujillo (20 empleados), por no mencionar multitud de pueblos con poco o nada, como Bohonal con 1 fábrica y 1 empleado. La misma Plasencia nos gana por poco, 17 fábricas (sólo 4 más), aunque más empleados (86), que aún así ni siquiera llegan a triplicar nuestra masa “obrera”. Según estas cifras, pues, Peraleda era, a mediados del XIX, una de las poblaciones más industrializadas de Extremadura.

Navalmoral ya nos había superado en riqueza a principios del XIX, sobre todo por su producción maderera del Tiétar y por el impulso del Camino Real rehabilitado a finales del XVIII por la ruta B, o sea, por Navalmoral. Durante la primera mitad del siglo estuvo muy igualada con nosotros en población, a veces un poco más a veces un poco menos. No será hasta la segunda mitad del XIX cuando Navalmoral se convierta definitivamente en el pueblo más importante de la zona, relegando a Peraleda a la segunda posición. Sin duda el golpe del cólera fue decisivo en este asunto, pero ya estaban en marcha fuerzas que hacían inevitable el desenlace. Veamos ahora cuáles eran esos factores que estaban haciendo que Navalmoral subiera y Peraleda bajara.

LAS COMUNICACIONES: AUGE Y DECLIVE DE PERALEDA

cruce de caminos.jpgLa economía de Peraleda se basaba sobre todo en el cerdo ibérico, como todos los pueblos de la zona. Pero como ya vimos antes, teníamos una ventaja que nos había situado siempre en una mejor posición: estábamos en un importante cruce de caminos. Si Peraleda tuvo su origen en época Romana entonces nos encontrábamos en el punto en el que la calzada que baja de la Vera por el puente romano de Valparaíso se une con la calzada que va de Mérida a Toledo y cruzaba el Tajo por el puente romano de Talaverilla, y probablemente también con el ramal que viene del Puerto de Miravete. Sería pues el lugar de bajada de las tierras de Ávila por un lado y la zona centro-oeste por otro lado, hacia el sur, así como el paso este-oeste.

Siglos después, cuando el puente romano de Talaverilla se derrumbó, el lugar sigue siendo un vado por el que se puede atravesar el Tajo con relativa facilidad, por lo que el tráfico norte sur del occidente español atravesaba el Tajo por uno de los tres vados que había: el de Casar de Cáceres, el de Puente del Arzobispo (que aún no tenía puente), y el vado de Alarza, en Peraleda. Aunque ya sin puente, seguíamos estando en un importante cruce de caminos, a lo que hay que unir el Camino que iba de Madrid a Lisboa con sus dos ramales (las Ruta A y B ya vistas), en uno de cuyos ramales estábamos nosotros. El Vado de Alarza se cruzaba en barcas, como todavía se hacía en tiempos de nuestros padres.

Mis padres cruzando el Vado de Alarza en barca

Más tarde, en el siglo XVI, se construyó en Almaraz un puente para cruzar el Tajo, reactivando la ruta Madrid-Lisboa. Para entonces la Ruta B, por Navalmoral, era considerada la principal, pero la Ruta A seguía manteniendo protagonismo por ser la más recta y porque permitía ir de Calzada de Oropesa a Almaraz sin tener que vadear ni el arroyo de la Cuadra ni el de Valparaíso ni el de Santa María u otros más pequeños, algo que sí era obligatorio si querías pasar por Navalmoral. Los llamados “Caminos de postas” (los usados por el rey para transportar rápidamente correos y también personas) seguían pasando siempre por Peraleda siguiendo la Ruta A. Aquí teníamos casa de postas, con su posada y servicio de refresco de caballos, e incluso gente, a cargo del ayuntamiento, encargada de vigilar por la seguridad del paso de los heraldos del rey. Los caminos también debían estar siempre en buen estado para no retrasar las comunicaciones urgentes entre las cortes de Madrid y de Lisboa. Por todos estos motivos, aunque supuestamente el camino principal ya era el de Navalmoral, nuestra ruta seguía siendo muy usada también por la gente común y los arrieros. Y así continuamos, en un lugar privilegiado, hasta el siglo XVIII. En los “Itinerarios de postas” que se publican periódicamente, el recorrido por nuestra zona siempre aparece listado como “Oropesa, Peraleda, Almaraz”, marcando así los lugares en los que había casa de postas para cambiar los caballos y seguir otro tramo a toda velocidad, tal como vemos en el siguiente mapa de la segunda mitad del siglo XVIII (1760), que marca en rojo las rutas de postas que salen de Madrid. En esta misma época tenemos documentos en los que se ve cómo la ruta de Peraleda se encontraba en muy buen estado mientras que el tramo por Navalmoral presentaba serias deficiencias y problemas.

Peraleda en el mapa de las rutas de postas en 1760

En 1777, ya cerca del siglo XIX, la reina madre de Portugal (hermana de nuestro rey Carlos III) viaja a Madrid. El rey decide arreglar el maltrecho Camino Real de Madrid a Lisboa para hacer a su hermana el penoso camino más llevadero. En ese arreglo se adecenta el tramo de Calzada a Almaraz pasando por Navalmoral, con lo que su atractivo aumentó. Esto debió suponer un golpe para la ruta de Peraleda. Pero un año más tarde, en 1778, el futuro ministro Campomanes pasa en carruaje por la renovada ruta y se queja de que a pesar de las evidentes mejoras del Camino, esta ruta por Navalmoral presenta ya serios inconvenientes (que no tenía la de Peraleda):

Se encuentran por el camino que va por este encinar tres arroyos, cuyas aguas no tienen buena salida, roban el camino y forman una especie de lagunas o charcos difíciles a toda especie de caminantes y carruajes. El primero se llama arroyo de la Cuadra, que se halla al principio del camino frente a la Peraleda, que tuerce a Navalmoral y es el que necesita más urgente y pronta composición, con puente de piedra y su calzada a la entrada y salida del mismo puente, que iguale el camino (…) El segundo arroyo es el de Valparaíso, que trae el nombre del lugar de donde viene, y aunque está algo más despejado necesita una obra semejante a la anterior, del cual dista muy poco. En estos dos arroyos no sólo impide el tránsito su propia agua, que en tiempos secos no es de consideración, como lo observé a la venida. El mayor daño está en los barrancos que causan las aguas llovedizas, que hacen rebalsa en los socavones de la tierra que mueven, los cuales es preciso terraplenar. El tercer arroyo es el de Santa María, que baja del lugar despoblado de Santa María de la Mata, cabeza del Concejo de este nombre, en que celebra sus Juntas generales. El arroyo de Santa María trae mayor caudal de agua que no se detiene en el camino por ser su cauce bastante profundo, rápido y molesto a los carruajes, que en tiempo de grandes lluvias le dificulta el tránsito y han sucedido algunas desgracias, que he oído referir en Navalmoral. Necesita absolutamente de un puente de piedra con un arco de mucha luz, que dé tránsito a las aguas e iguale el piso del camino. A poca distancia se acaba el monte encinar y empiezan los cortinales o cercas hasta llegar a Navalmoral de la Mata, y se encuentran en este trecho varios arroyuelos o sudaderos, que todos vienen del cerro de la izquierda, igualmente que los tres arroyos referidos, y necesitan de unas pequeñas alcantarillas y de que se dé corriente a sus aguas haciéndoles respiraderos en las mismas cercas, con lo que estaría seco el tránsito.

Pedro Rodríguez Campomanes

Y todo esto nos lo dice Campomanes un año después de que todo el Camino Real se arreglara y adecentara para la venida de la reina. Podemos imaginar que varios años más tarde todos los arroyos que menciona habrán causado al camino destrozos mucho mayores. Ahí es como podemos ver por qué la anterior ruta por Peraleda, además de ser más corta, era por esos años mucho más conveniente. Y ahora es cuando podría surgir la pregunta: si Peraleda era el pueblo más grande de la zona y nuestra ruta era mucho mejor, ¿por qué el Camino Real se hizo pasar por Navalmoral? Aún no tenemos respuesta para este enigma clave, pero fuera como fuera, ya hemos visto que al principio la ruta por Peraleda siguió atrayendo parte del tráfico que supuestamente debería pasar por el tramo “principal” independientemente de lo que oficialmente se llamase “Camino Real”.

En 1791, en las respuestas al Interrogatorio de la Real Audiencia, el ayuntamiento de Peraleda todavía informa de que la ruta de Calzada a Almaraz pasando por Peraleda sigue siendo bastante transitada y se conserva en buen estado.

A la nobena pregunta dijeron: que en esta villa hay dos mesones o posadas… Que el camino por donde transitan diferentes arrieros y otras personas apartandose de el real que biene de Badajoz a Madrid en la villa de Almaraz, distante de esta tres leguas, y volbiendose a yncorporar en el en la villa de la Calzada de Oropesa, que tambien dista otras tres, tiene algunos pantanos en tiempo de agua, principalmente en las entradas y salidas y lo mismo los de trabesia. Que no pueden, aunque les parece facil su reparazion por tener ynmediatos los materiales para ella, decir la costa que podria tener; y que no tienen noticia ayan ocurrido en ellos desgracia alguna.

arrieros.jpgLos arrieros eran los que transportaban las mercancías en carros o en mulas, algo así como los camiones en la actualidad. El hecho de aludir a los arrieros es señal de que en esa fecha la ruta de Peraleda, aún siendo ya alternativa, seguía teniendo el paso principal, o al menos seguía siendo transitada como vía de paso. Note también que no puede tratarse de arrieros que sólo vienen a Peraleda, pues dice que vienen de Badajoz y vuelven a incorporarse al renovado Camino Real en Calzada de Oropesa, por tanto se dirigen a Madrid pero prefieren ignorar el Camino Real y seguir pasando por Peraleda. Esto deja bastante claro el hecho de que, arreglado o no, el Camino Real no puede ser competencia para Peraleda mientras no se construya puente para el arroyo de Santa María.

Pero lo inevitable finalmente ocurrió. Entre finales del XVIII y mediados del XIX vemos cómo Navalmoral parece tener todos los vientos a su favor: prospera económicamente, aumenta su población y comienza a ser muy favorecida por las nuevas autoridades surgidas de las Cortes de Cádiz. A finales del XVIII Navalmoral por primera vez supera a Peraleda en número de habitantes, aunque aún tardará medio siglo en dejarnos verdaderamente atrás (con la peste del 1855). Y todo esto está muy relacionado con las comunicaciones.

Ya en 1785 el Camino de Postas deja de pasar por Peraleda y la casa de postas se traslada a Navalmoral. Esta decisión parece incomprensible porque en esta ruta lo fundamental es la rapidez, y la ruta de Peraleda es más rápida. Además, como vimos antes, por esta época la ruta por Navalmoral presentaba aún problemas que la de Peraleda no tenía. Realmente resulta muy difícil pensar que las postas se trasladen a Navalmoral sin haber ya resuelto el problema del paso por el Santa María, así que es posible que entre el 1778 y el 1785 dicho puente fuera construido y el pavimento en general adecentado, sólo así la ruta por Navalmoral, por primera vez, podría ser una mejor opción que la de Peraleda, a pesar de que como vimos en 1791 nuestro camino todavía es bien frecuentado como alternativa a la Ruta B. De todas formas, la confirmación de que el puente sobre el Santa María ha sido al fin construido no la encontramos hasta muchos años después, a mediados del siglo XIX. En el diccionario geográfico de Madoz, publicado en el 1849, se nos dice ya que hay un puente para cruzar el arroyo de Santa María y también otros sobre los arroyos de la Cuadra y Valparaíso (no el romano sino un puente para el Camino Real). Ya no había necesidad de desviarse por Peraleda.

[Peraleda] tiene un puente de buena construccion con un solo ojo, sobre la carretera de Madrid á Badajoz; el arroyo de Sta. Maria á 1/4 legua con otro puente igual y sobre la misma carretera y el Valparaiso á 1/2 legua con otro puentecito.

Paradójicamente esos tres puentes de Peraleda fueron los que definitivamente le dieron la vida a Navalmoral. Nos quedamos ya fuera de ruta y comenzamos un lento declive que se acentuará más adelante por diversas razones.

Peraleda crepúsculo.jpg

Ocaso de Peraleda (foto de Agustín111)

A partir de aquí la situación ya no deja de empeorar. En 1821 la riqueza de Peraleda era aún casi un 20% superior a la de Navalmoral y en 1813 Navalmoral y Peraleda tenían un tamaño parecido, pero ese año se crean nuevos partidos judiciales y Navalmoral es elegida cabeza de partido, en el cual se incluirá Peraleda, Poco después vemos que Navalmoral ya presenta tasas de crecimiento claramente superiores. Pero Más decisivo aún fue el asunto del ferrocarril. El 8 de septiembre de 1845 el ingeniero inglés Pithington, que se encontraba planificando la vía férrea Madrid-Lisboa, pretendía hacer pasar el tren por Peraleda siguiendo la Ruta A, pues aunque para el tren los arroyos no eran ya un problema, sí era importante intentar ir por el camino más corto, y ese era por Peraleda:

“Remito á ustedes el plano de la linea que me propongo seguir, parte de la cual tiene dos direcciones, de Peraleda por Trujillo á Mérida. Aun no puedo determinar cuál sea preferible; pero desde luégo me propongo resolver la duda por medio de exactas mediciones del terreno.”

Vemos que el ingeniero dudaba entre dos caminos, pero lo que tenía claro es que la vía pasaría por Peraleda, por Trujillo y por Mérida. Sin embargo, por causas que aún desconocemos, ese trazado es posteriormente modificado. En 1853 otro ingeniero inglés, Mr. Wissocq escribe su memoria de trabajo en la que leemos:

En la tercera sigue el trazado bastante próximo al camino real, pasando cerca de El Casar, Gamonal, por el norte de Torralba de Oropesa y Calzada de Oropesa, á un kilómetro al norte de Navalmoral de la Mata é inmediato á Saucedílla hasta Almaraz, donde concluye á 205 Va kilómetros de Madrid.

Locomotora.jpg

Pero si en estos años veíamos a dos “gigantes” compitiendo por la primacía, un zarpazo del destino dejó a Peraleda de un solo golpe fuera de la competición. La Epidemia del Cólera que se cebó atrozmente en nuestro pueblo en el 1855 de repente dejó a Peraleda diezmada, reducida a la mitad y empobrecida. Ahora Navalmoral era indiscutiblemente la población más grande y rica de la zona y el polo natural de atracción para todo tipo de inversiones y comunicaciones. Como ya vimos al principio, el mismo fenómeno geológico que nos quitaba el agua nos daba las comunicaciones, y la historia nos muestra que sin agua a mano pudimos sobrevivir, pero sin comunicaciones… malamente.  Lo paradójico es que fue precisamente esa falta de agua de calidad lo que hizo que el cólera atacase a Peraleda con tanta saña, así que de un solo manotazo ambos factores se nos habían vuelto en contra

El 1 de marzo de 1878 el tren llega a Navalmoral… y Peraleda recibe un nuevo golpe, excluida por segunda vez de las vías de transporte. La leyenda de que cierto terrateniente se opuso al paso del tren por nuestro pueblo porque no quería que le atropellasen las gallinas no ha podido ser demostrada pero bien podría ser cierta. En la vecina Casatejada el tren iba a llegar hasta el mismo pueblo, pero finalmente el trazado se alejó porque dos personas se negaron a vender su finca para la construcción de la estación. Así que si Peraleda perdió el tren del progreso, bien pudo ser culpa nuestra. Es en esta época cuando Navalmoral definitivamente despega y deja atrás a una Peraleda que empieza a languidecer. Y todo por estar o dejar de estar junto al mejor cruce. No es de extrañar que a nuestros primeros pobladores no les importara demasiado si por aquí había agua o no, aunque ahora se quedaron sin agua y sin comunicaciones.

entrada de Navalmoral.jpg

La secular pugna entre ambos pueblos quedaba definitivamente sellada a favor de Navalmoral, el sorpasso queda consumado. Tal vez se moviera ahí la mano del diputado por Navalmoral en las cortes, Retortillo, pues en la elección de trazados de vías de esos años vemos continuamente a políticos y empresarios presionando para adecuar a sus intereses los trazados de los ingenieros, y Peraleda no tenía ningún político en cortes. Navalmoral sí.

Pascual Madoz.jpgPara rematar la situación, hacía poco que se había producido la ya mencionada Desamortización de Madoz de 1855, que privatizó las tierras comunales de los ayuntamientos. Esta ley afectó muy negativamente a toda España, pero sus efectos fueron particularmente duros para los pueblos del ahora extinto Concejo de la Mata, que no sólo vieron cómo su “mancomunidad” era disuelta sino cómo la mayoría de sus dehesas comunes eran vendidas. Esta amortización, como otras de la época que acabaron igualmente empeorando las cosas, tenía supuestamente como objetivo repartir los latifundios entre la gente, pero tras quitárselos a los ayuntamientos en este caso, los precios de venta eran tan elevados que sólo los ricos podían pagarlo, y como resultado los latifundios comunales quedaron privatizados, y los colonos convertidos ahora en jornaleros de las que antes eran sus propias tierras. Al final el populismo liberal no pudo ocultar su verdadero fin: llenar las endeudadas arcas del estado a costa del pueblo. En la Historia de Extremadura de Vicente Barrantes, publicada en 1877, se nos cuenta el resultado que dicha amortización tuvo en nuestra zona con estas palabras:

La gran riqueza forestal [incluidas las dehesas]… ha vuelto á amortizarse en manos especuladoras y por lo general despiadadas, conviertiendo á los antiguos colonos, que vivian holgadamente, en braceros, que cuando les falta el jornal, se mueren de hambre, mendigan ó conspiran. Los concejos ó ayuntamientos, arruinados, sólo pueden sostener las cargas vecinales por medio de repartimientos y arbitrios, que acaban de abrumar al pobre y desmoralizar al rico, pues suele evitarlos apodreándose bajomano de la influencia local para traspasarla á los hombres políticos… La historia administrativa de los repartimientos de consumo y de su aprobación por las oficinas provinciales, basta por sí sola á desmoralizar á un pueblo.

PERALEDA EN GUERRA: SIGLOS XVIII A XX

3 Guerra Carlista.jpg

En el siglo XVIII las llamadas Guerras de Sucesión azotaron España pero muy especialmente arrasaron nuestra zona, una vez más por ser zona de paso y punto estratégico del paso de los ejércitos (esta vez por el puente de Almaraz). Varios de los pueblos más pequeños no lograron soportar la situación y desaparecieron, como fue el caso de Valparaíso, que quedó despoblado en 1706 y su suelo y patrimonio se incorporó a Peraleda, lo mismo que ocurrirá en 1820 con la villa de Santa Cruz de Alarza, hoy sumergida, que estaba cerca del actual puente sobre el pantano. Navalmoral por su parte había absorbido también los pueblos de Malhincada (o “Majincal”) y el Espadañal.

Pero no fue mejor el siglo XIX. Empezamos con la invasión francesa y la posterior Guerra de la Independencia. Una vez más estábamos en tierra de paso y los ejércitos franceses, españoles o ingleses cruzaron nuestra zona en multitud de ocasiones, lo que significa no sólo destrozos, sino violaciones, saqueos, pillaje y robo de todo lo que se pudiera comer. Peraleda sufrió esta guerra con especial virulencia, pues quedó emparedada entre los ingleses apostados en Almaraz y los franceses en Calzada, sufriendo repetidos saqueos que no sólo trajeron el hambre sino que endeudaron al ayuntamiento durante años. Uno de los principales héroes de la Independencia, Julián Sánchez el Charro, se enfrentó con gran éxito a los oficiales franceses en Peraleda, logrando otra de sus sonadas victorias.

Cuando por fin llegó la paz esta duró poco, pues llegaron las Guerras Carlistas, que también devastaron nuestra zona durante años. A raíz de los sucesos conocidos como “La Masacre de Peraleda“, el 8 de agosto de 1837 la Diputación Provincial de Cáceres envía a la reina María Cristina el siguiente correo:

“Señora: Los males que afligen a esta desventurada Provincia, yendo cada día en aumento, mueven el ánimo de esta Diputación a exponer a la vista de V.M. un cuadro fiel y sucinto del estado actual de este País, talado por las diversas vandas de forajidos que le infestan, esperando del ánimo venéfico y paternal de V.M. que será escuchada y aliviada en cuanto sea posible la queja de sus desgraciados abitantes: Señora, los recientes sucesos de Miravete, Navalmoral y Peraleda de la Mata, tendrán un lugar muy señalado entre los mas sangrientos de esta revolución, principalmente en los dos últimos puntos, se cree con bastante fundamento ascienda el número de huerfanos a 100, acreedores en un todo a los desvelos de la Patria….. : La muerte de los desgraciados de Navalmoral y Peraleda, ha alentado a los enemigos de la Patria, y llenado de consternación todo el Pais….”

Hartas de sufrir continuamente las consecuencias de la guerra y el saqueo, Navalmoral y Peraleda deciden elevar la altura de las torres de sus iglesias mediante una ampliación hecha con ladrillo. De este modo se les puede ver venir desde más lejos y dar la voz de alarma. Al final de las Guerras Carlistas, Peraleda y los pueblos de alrededor estaban arruinados. Las graves consecuencias que la Desamortización de Madoz tuvo para nuestra zona (desaparición de tierras comunales y aparición de los latifundios) sirvieron para hundir la economía aún más, pero ahora ya no teníamos tierras en las que trabajar, así que la pobreza se convirtió en indigencia.

anarquistas.jpg

La penosa situación que todas estas circunstancias fueron generando (guerras, desamortización, peste, hambre, etc.) sería caldo de cultivo para el desarrollo de los movimientos anarquistas que florecieron entre nosotros a inicios del siglo XX. La Guerra Civil también se cebó en esta zona más que en otras, otra vez tierra de paso, y la puntilla la recibió en esta ocasión Torviscoso, que pocos años más tarde desaparecería del mapa y se incorporaba a Peraleda, convirtiéndose en el tercer pueblo absorbido por Peraleda. En la llamada “Batalla de Peraleda” nos ganamos el triste honor de ser una de las primerísimas ocasiones en la historia en las que tuvo lugar un combate aéreo, y de paso también una de las primeras ocasiones en las que una población fue bombardeada desde el aire.

Finalmente la construcción del pantano de Valdecañas en 1963, que tan beneficioso fue para muchos, anegó nuestras mejores tierras de cultivo: las vegas de Alarza y, en menor medida, las de Guadalperal y las de La Monja, en Berrocalejo. Más de la mitad de la población tuvo que emigrar en poco tiempo. Por segunda vez nuestra población se reducía a la mitad. A partir de entonces Peraleda sólo se fue recuperando muy lentamente, en parte gracias al plan de regadíos, que a su vez hipotecaría años más tarde el futuro de nuestra agricultura.

Vega Alarza inundándose.jpg

autovía.pngPero aún nos quedaba un tren por perder. Cuando en los años 1990 se realizó el estudio para el trazado de la autovía A-5, a punto estuvimos de recuperar la ruta que históricamente nos perteneció. Los ingenieros inicialmente buscaron circunvalar Navalmoral y al mismo tiempo ahorrar kilómetros, así que lógicamente eligieron el trazado que pasa por Peraleda y Belvís, otra vez la Ruta A, que esta vez pasaría junto a Peraleda por los campos de la Dehesa de la Mata. Pero debieron de ser influencias políticas (que a Navalmoral le sobran y a nosotros nos faltan) las que una vez más modificaran el trazado original para hacerlo pasar junto a Navalmoral, aunque fuese a costa de la descabellada idea de desmochar a tajo todos los montes que lo bordean. Cuando a principios del nuevo siglo se decide el trazado del tren de alta velocidad Madrid-Lisboa, Peraleda ya ni siquiera es una opción, y desde el principio Navalmoral suma una joya más a su corona de comunicaciones viarias.

EN EL SIGLO XXI

Peraleda de la Mata desde el ayuntamientoEn la actualidad Peraleda, sin llegar a la población que antaño tuvo, ha sabido florecer en las últimas décadas a pesar de todos los golpes que por acción u omisión hemos recibido del Estado y también de la Junta. Pero bien está reconocer que no todos nuestros males nos vienen de fuera, también nosotros hemos sabido y aún sabemos arrojar al barro las perlas cuando nos las ofrecen. El 23 de febrero de 2006 la Junta aprobó la construcción en Peraleda del Parque Logístico de Productos Perecederos de Extremadura (por ser nosotros el punto de entrada a Extremadura por la A-5) para distribuir los productos frescos de toda Extremadura hacia Madrid. Otra vez nuestra posición geográfica salía en nuestra ayuda. Eran 4.500 los puestos de trabajo que nos estaban ofreciendo, suficientes para dar trabajo a todos los peraleos e incluso atraer población de fuera que nos ayudaría a crecer, y eso sin contar con el efecto llamada que estos grandes proyectos tienen para otras empresas.

Sin embargo, ante el estupor de las autoridades, Peraleda dijo “no gracias”. Y ahí estaba Navalmoral rápida y dispuesta a cargar con el sacrificio de quitarnos por enésima vez una fantástica oportunidad de desarrollo, aunque en esta ocasión no tenemos a nadie para culpar excepto a nosotros mismos.

Las vías de comunicación, que trajeron la riqueza a Peraleda, fueron también la causa de nuestra perdición, pasando la antorcha del progreso a Navalmoral. Culpar al destino sólo sirve para justificar la incompetencia. Algo habrá hecho bien Navalmoral desde hace casi dos siglos para lograr convertirse en el centro indiscutible de la comarca, y muchas cosas habremos hecho mal nosotros para haber ido perdiendo relevancia, aunque es imposible negar también que durante dos siglos, una cadena de desgracias en parte fuera de nuestro control ayudaron mucho a hundirnos.

Pero a pesar de todos los pesares no nos va tan mal en estos últimos 50 años, en parte gracias al enorme desarrollo que ha experimentado España en general y en parte también por nuestros propios méritos. En unos tiempos en los que todos los pueblos pierden población, Peraleda ha conseguido mantenerla, reintroduciendo también la industria y poniendo fin a casi dos siglos de desastres encadenados.

Las comunicaciones que primero nos dieron la prosperidad y después nos la quitaron, parecen estar ahora jugando a nuestro favor aunque sea como efecto secundario. El crecimiento de Navalmoral y las grandes mejoras de comunicación con ellos hace que hoy sea posible trabajar, comprar y divertirse en Navalmoral sin necesidad de irse a vivir allí. Se puede disfrutar de las ventajas de una pequeña ciudad sin tener que renunciar a las ventajas de una vida tranquila y barata en el campo, con los nuestros. Asumido ya un papel secundario, Navalmoral no es más nuestra rival con la que competir, sino nuestro barrio industrial y centro comercial, ya que nosotros nos hemos convertido para ellos en una zona residencial casi sin servicios. Si a Navalmoral le dan un hospital, un cine o un banco, ya no es Navalmoral quien se lo lleva, somos todos nosotros, pues la existencia de Navalmoral a cinco minutos de viaje nos permite seguir disfrutando de la vida de un pueblo al tiempo que tenemos todos los servicios necesarios ahí al lado. La cercanía a Navalmoral, que un día nos quitó la vida, hoy parece que se está convirtiendo en un factor positivo, hemos pasado de eternos rivales a desiguales aliados.  Y así, casi sin darnos cuenta, hemos entrado en el siglo XXI.

Peraleda en globo.jpg

Por detrás de nosotros hemos dejado una larga cadena de peraleos anónimos y peraleos ilustres, campesinos, tenderos, agricultores, pescadores, escribanos del rey, familiares de la inquisición, conquistadores, colonos, combatientes, prisioneros en campos de concentración alemanes, locos, asesinos, asesinos locos, escritores, abades de lejanos conventos, granujas, santos  y hasta un mártir en Filipinas. En este blog también iremos hablando de ellos.

Pero la historia no termina aquí, continuamos escribiéndola cada día, y en el futuro contarán las crónicas lo que hicimos hoy y lo que haremos mañana. Esa historia es la que, en parte, deseamos rescatar en estas páginas, la reciente y la antigua, para que conociendo nuestras raíces seamos más conscientes de quiénes somos y lo que nos ha traído hasta aquí. Y si esta página se abrió con el escudo de la Campana de la Mata, la cerraremos ahora con el escudo de la actual villa de Peraleda de la Mata, del pasado al presente en una cadena continua en la que generación tras generación, los peraleos han ido escribiendo con sus vidas y hazañas una historia, humilde pero interesante y para nosotros muy querida.

Angel Castaño

Escudo de Peraleda de la Mata

Nota: A medida que sigamos descubriendo nuevos documentos y datos sobre Peraleda, este resumen histórico puede ir cambiando. Agradezco también a mi padre, nuestro cronista oficial, todos los datos que he podido consultar en sus minuciosos archivos. Son muchas, muchísimas las historias que aquí no hemos contado, pero eso daría ya para todo un libro y se escapa de los límites de un artículo en internet.

 

ESQUEMA CRONOLÓGICO HISTÓRICO DE PERALEDA

?- Fundación de Peraleda
1186– Se funda Plasencia y entramos a formar parte de su alfoz o término municipal.
1214– Posible paso de San Francisco de Asís por Peraleda
1252– Alfonso X crea el Señorío de Peraleda para Domingo Velasco, primer Señor de La Peraleda
1284– Se confirma el señorío de Peraleda y se crea el Señorío de Belvís
1295 Fin del Señorío de Peraleda, nos incorporamos al de Belvís
1390 (aprox.)- El obispo de Plasencia crea la Campana de la Mata
1501 (aprox.)- Volvemos a pertenecer a Plasencia y nos incorporamos al  Concejo de la Mata
1526– Carlos V duerme en Valparaíso y pasa por Peraleda
1535– Comienza la construcción de nuestra iglesia
1552– Se construye el puente de Almaraz
1569-75– Se realiza el retablo esgrafiado del ábside
1603– Se finalizan las obras de la iglesia
1635– El cura de Peraleda solicita al rey la independencia del municipio frente a Plasencia
1636– El rey Felipe IV concede a Peraleda y el resto del Concejo de la Mata el derecho de villazgo
1637– El Concejo de la Mata paga el coste de la independencia pero en Madrid se pierden los papeles y los recibos de pago. No hay independencia. Comienzan los pleitos.
1663– Ganamos el pleito. Se nos concede al fin la independencia
1706– Valparaíso se despuebla y se incorpora a Peraleda
1737- Martirio del santo peraleo Fray León de José en las Filipinas
1777– Se arregla el Camino Real por la parte que pasa por Navalmoral
1778– Campomanes pide que se construya un puente sobre el arroyo de Santa María
1778– Plan fallido para crear junto a Peraleda el pueblo de Encinas del Príncipe
177885– Probable construcción del puente sobre el arroyo de Santa María
1785– El Camino de Postas cambia la ruta por Peraleda y comienza a pasar por Navalmoral
1791– Aunque el Camino Real pasa por Navalmoral, sigue habiendo mucho tráfico por la ruta alternativa de Peraleda
1800- (aprox.) Por primera vez, Navalmoral alcanza a Peraleda en número de habitantes
180814– Guerra de la Independencia contra los franceses
1813– Navalmoral es nombrada cabeza del partido judicial
1837– Guerras Carlistas: Masacre de Peraleda
1845– Se planea el paso del tren por Peraleda
1849– Peraleda pierde el Camino Real, que se va definitivamente a Navalmoral
1853– Se cambia el trazado del tren, que en vez de pasar por Peraleda pasará ahora por Navalmoral
1855– Desamortización de Madoz: perdemos las tierras comunales, que pasan a ser latifundios privados
1855– Supresión del Concejo de la Mata
1855– Año de la peste: tremenda epidemia del cólera, la población de Peraleda se reduce a la mitad y Navalmoral pasa a ser definitivamente el mayor pueblo de la zona.
1862– Peraleda es uno de los pueblos más industrializados de la provincia
1878– El tren llega a Navalmoral
190036– Pobreza y anarquismo en Peraleda
1904– Ya hay luz eléctrica en el pueblo
193639– Guerra Civil
194050– Postguerra (años del hambre)
195060– Lucio García: construcción de infraestructuras
1963– El pantano de Valdecañas inunda Alarza y todas las vegas del Tajo y nuestra población se reduce de nuevo a la mitad
1970– Llega el agua corriente y se encementan las calles
197075– Años de fuerte recuperación económica y consolidación de la población
1995– La Autovía, que iba a pasar por Peraleda, pasa finalmente por Navalmoral. La historia se repite.
2006– Peraleda rechaza el Distribuidor regional de productos perecederos, por lo que esta enorme infraestructura pasa a Navalmoral.
2015– Se decide que el AVE pase por Navalmoral

 


Resumen de la Historia de Peraleda de la Mata –
CC by 4.0 –
Angel Castaño Jiménez

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